Ayer durante la presentación del libro de Javier Plaza en la Asociación
Cultural Tertulia Albada, pasamos un rato estupendo, hablando del Pirineo,
de los S...
jueves, 23 de diciembre de 2010
LU... ERES LA CARA MÁS BONITA QUE HABRÁ
TE AMO PEQUEÑA MARIPOSA
mamá
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martes, 21 de diciembre de 2010
¿ADÓNDE SE FUE LUDMILA?
La respuesta del cielo es un excelente referente, tanto desde el punto de vista cultural como transcendente. Puede ser un lugar tranquilo, donde hay paz, alegría, felicidad, o bien un estado (depende de la edad del niño) en que la persona ausente se siente feliz, no padece, sigue queriéndonos y nos protege.
ME GUSTA CREER QUE MI HIJA ESTÁ EN EL CIELO DE VAN GOGH
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reflexiones
HABLAR DE LA MUERTE CON LOS NIÑOS
¿Nos hemos olvidado de la muerte?
Ese olvido es el que quisiéramos a veces, como si, no pensando en ella, pudiera desaparecer. Cada día la vislumbramos en la pequeña pantalla y en los periódicos, pero como es una muerte “lejana” no nos molesta excesivamente.
La muerte, y especialmente la muerte violenta, está presente, efectivamente, en un sinfín de relatos televisivos y cinematográficos. Pero se expulsa de la vida cotidiana. ¿Por qué
No es fácil aceptar nuestra extinción biológica y social y, al mismo tiempo, es inimaginable la vida sin la muerte. Expulsarla de la vida cotidiana es negar en cierto modo su presencia en relación a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. La muerte “virtual” nunca nos podrá interpelar del mismo modo que lo hace cuando de forma “real” irrumpe en el círculo de nuestros afectos.
¿Qué cambio de sensibilidad se ha producido en la sociedad para que la muerte y el duelo, que formaban parte arraigada de nuestra cultura, se minimicen y casi molesten?
Es bien sabido que nuestra sociedad consumista acapara gran cantidad de objetos innecesarios y/o inútiles. Eso nos “distrae” de todo aquello difícil o “feo”, como el sufrimiento, la vejez, las enfermedades, la muerte… Las situaciones límite nos colocan en una posición incómoda y molesta, completamente opuesta al modelo social dominante que antepone el “tener” al “ser”. Quizá por esa razón nos molesta, porque la muerte nos “desnuda”, nos invita a “soltar lastre”.
Llevados de la mejor intención, los padres tratan a menudo de evitarles a los niños el contacto con la muerte y sus rituales. ¿Es adecuado hacerlo así?
En principio, no. Evitarla no es una buena manera de hacer pedagogía de la muerte. Los niños han de poder incorporarse a los rituales por la muerte de una persona significativa para ellos. En todo caso, lo mejor es preguntarles cuál es su deseo; en este campo no hay recetas universales, y cada niño tiene su propio mundo interior.
También la escuela suele eludir el tema de la muerte.
Muchos profesores dicen no tratarlo por temor a la reacción de los padres, a si estarán de acuerdo o no.
En el terreno escolar constatamos avances significativos: cada vez más percibimos por parte de educadores y padres la necesidad de tratar el tema en la escuela. La reacción de los padres será positiva siempre y cuando haya habido un buen canal comunicativo entre ellos y la escuela.
¿Debería estar más presente en el currículo escolar? ¿En algún área determinada?
Desde luego, el tema de la muerte puede tratarse en el currículo escolar desde diversas áreas: sociales, naturales, religión, literatura… Y para los más pequeños, cantidad de cuentos brindan la oportunidad de hablar de la muerte y el hecho de morir con exquisita naturalidad.
¿Cómo habría que dar una noticia trágica, como la muerte de un familiar o un ser querido, a un niño?
Con dulzura, tacto, delicadeza… y ¡mucho afecto! Utilizando un contacto físico apropiado, evitando el uso de eufemismos, preguntando si tiene dudas, recordando a la persona fallecida… ¿Y quién es conveniente que dé la noticia? Preferiblemente los padres o el familiar más cercano; en todo caso, una persona emocionalmente próxima al niño, capaz de mostrarle su propia tristeza sin perder la serenidad. El lugar también es importante: un entorno tranquilo y conocido por el niño mitigará, de algún modo, el impacto de una noticia tan dura para él.
La muerte está ausente del discurso que se transmite a niños y jóvenes. Sin embargo, hay una larga relación de títulos que desde la narrativa infantil y juvenil pretenden tratar este tema. ¿Un cuento o una novela son una buena manera de abordarlo?
La buena literatura es una fantástica compañía y, si cabe, una excelente terapia. Me atrevo a afirmar que algunos cuentos y novelas, determinados libros de ensayo o autoayuda ejercen como bálsamo reparador en la herida que supone la ausencia de un ser querido.
Ese olvido es el que quisiéramos a veces, como si, no pensando en ella, pudiera desaparecer. Cada día la vislumbramos en la pequeña pantalla y en los periódicos, pero como es una muerte “lejana” no nos molesta excesivamente.
La muerte, y especialmente la muerte violenta, está presente, efectivamente, en un sinfín de relatos televisivos y cinematográficos. Pero se expulsa de la vida cotidiana. ¿Por qué
No es fácil aceptar nuestra extinción biológica y social y, al mismo tiempo, es inimaginable la vida sin la muerte. Expulsarla de la vida cotidiana es negar en cierto modo su presencia en relación a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. La muerte “virtual” nunca nos podrá interpelar del mismo modo que lo hace cuando de forma “real” irrumpe en el círculo de nuestros afectos.
¿Qué cambio de sensibilidad se ha producido en la sociedad para que la muerte y el duelo, que formaban parte arraigada de nuestra cultura, se minimicen y casi molesten?
Es bien sabido que nuestra sociedad consumista acapara gran cantidad de objetos innecesarios y/o inútiles. Eso nos “distrae” de todo aquello difícil o “feo”, como el sufrimiento, la vejez, las enfermedades, la muerte… Las situaciones límite nos colocan en una posición incómoda y molesta, completamente opuesta al modelo social dominante que antepone el “tener” al “ser”. Quizá por esa razón nos molesta, porque la muerte nos “desnuda”, nos invita a “soltar lastre”.
Llevados de la mejor intención, los padres tratan a menudo de evitarles a los niños el contacto con la muerte y sus rituales. ¿Es adecuado hacerlo así?
En principio, no. Evitarla no es una buena manera de hacer pedagogía de la muerte. Los niños han de poder incorporarse a los rituales por la muerte de una persona significativa para ellos. En todo caso, lo mejor es preguntarles cuál es su deseo; en este campo no hay recetas universales, y cada niño tiene su propio mundo interior.
También la escuela suele eludir el tema de la muerte.
Muchos profesores dicen no tratarlo por temor a la reacción de los padres, a si estarán de acuerdo o no.
En el terreno escolar constatamos avances significativos: cada vez más percibimos por parte de educadores y padres la necesidad de tratar el tema en la escuela. La reacción de los padres será positiva siempre y cuando haya habido un buen canal comunicativo entre ellos y la escuela.
¿Debería estar más presente en el currículo escolar? ¿En algún área determinada?
Desde luego, el tema de la muerte puede tratarse en el currículo escolar desde diversas áreas: sociales, naturales, religión, literatura… Y para los más pequeños, cantidad de cuentos brindan la oportunidad de hablar de la muerte y el hecho de morir con exquisita naturalidad.
¿Cómo habría que dar una noticia trágica, como la muerte de un familiar o un ser querido, a un niño?
Con dulzura, tacto, delicadeza… y ¡mucho afecto! Utilizando un contacto físico apropiado, evitando el uso de eufemismos, preguntando si tiene dudas, recordando a la persona fallecida… ¿Y quién es conveniente que dé la noticia? Preferiblemente los padres o el familiar más cercano; en todo caso, una persona emocionalmente próxima al niño, capaz de mostrarle su propia tristeza sin perder la serenidad. El lugar también es importante: un entorno tranquilo y conocido por el niño mitigará, de algún modo, el impacto de una noticia tan dura para él.
La muerte está ausente del discurso que se transmite a niños y jóvenes. Sin embargo, hay una larga relación de títulos que desde la narrativa infantil y juvenil pretenden tratar este tema. ¿Un cuento o una novela son una buena manera de abordarlo?
La buena literatura es una fantástica compañía y, si cabe, una excelente terapia. Me atrevo a afirmar que algunos cuentos y novelas, determinados libros de ensayo o autoayuda ejercen como bálsamo reparador en la herida que supone la ausencia de un ser querido.
Concepció Poch
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domingo, 19 de diciembre de 2010
FUE EL TIEMPO QUE PASAMOS CON LUDMILA LO QUE LA HIZO TAN IMPORTANTE
Hay amistades hechas de risas y dolores compartidos... otras de la escuela... también están aquellas que nacen y no sabemos de qué o por qué, pero sabemos que están presentes.
Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo,
pero la verdadera amistad dura toda la vida.
Hay amistades profundas que nacen así.
Saint-Exupéry dice en El Principito:
“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”.
Pienso que el tiempo que pasamos con cada amigo es lo que lo hace tan importante.
Porque el tiempo “perdido” con amigos no existe, sólo es tiempo ganado.
Son recuerdos para toda una vida.
Por Lu, por Camila, Eire, Noelia y Daisy... y por Pierina, Nines, Mariasa y Rocío...
Por el tiempo compartido!!

GRACIAS POR LAS MARIPOSAS !
Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo,
pero la verdadera amistad dura toda la vida.
Hay amistades profundas que nacen así.
Saint-Exupéry dice en El Principito:
“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”.
Pienso que el tiempo que pasamos con cada amigo es lo que lo hace tan importante.
Porque el tiempo “perdido” con amigos no existe, sólo es tiempo ganado.
Son recuerdos para toda una vida.
Por Lu, por Camila, Eire, Noelia y Daisy... y por Pierina, Nines, Mariasa y Rocío...
Por el tiempo compartido!!

GRACIAS POR LAS MARIPOSAS !
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jueves, 16 de diciembre de 2010
EL TABÚ DE LA MUERTE
En el mundo mueren 105 personas cada minuto…
¡Cuánto dolor!
Y mayor es el dolor cuanto menor sea la apertura a esta experiencia. Hoy la muerte es el gran tabú de nuestro mundo.
¡No sabemos ni siquiera cómo enfocar el tema!
Y la realidad es que si profundizáramos aunque sólo fuera un poquitín más en esta realidad, multiplicaríamos la intensidad de nuestra vida y la de los niños.
Afrontar la muerte para incorporarla a nuestra vida nos hace vivir con más intensidad, con más sensibilidad, con más belleza…
qué curioso ¿no?
La muerte da valor a la vida, a lo que hacemos, a lo que somos… invita al amor.
Y nosotros nos empeñamos en evitar esta sensación, para nosotros adultos y más aún para nuestros hijos creyendo protegerles.
Los niños de entre 3 y 9 años viven la muerte como la viven sus padres. Unos padres bloqueados por la muerte, dejarán en sus hijos esa huella, aunque no hablen de ello. Los niños lo aprenden como por ósmosis. Este contexto debería revisarse, por la salud de todos.
Pero en cualquier caso, cuando un niño pregunta acerca de la muerte, cuando saca el tema, cuando un día hablando del abuelito pregunta si no lo va a volver a ver hay que darles una respuesta sincera, la que nosotros creamos verdadera (si sienten que no se les dice la verdad, se asustarán y se imaginarán lo peor). No debemos adelantarnos en el ofrecimiento de datos, pero tampoco negarle información -desde su óptica, no desde la del adulto-. Lo que ocurre es que a menudo en este contexto hay un desfase: que el niño pregunta y que el adulto aún no tiene clara su postura frente a la muerte… y frente a la vida.
Dice el profesor de educación Agustín de la Herrán: “la cultura que no valora la muerte, no valora la vida y el tabú que envuelve este tema se refleja ineludiblemente en la educación como si así estuviéramos protegiendo a los niños cuando lo que realmente estamos haciendo es impedir que se vayan enfrentando en pequeñas dosis a las situaciones difíciles o críticas por las que, ineludiblemente, todos pasamos más tarde o más temprano. Llevar esto a la educación no es nada más que facilitar el espacio para que los alumnos puedan expresearse en momentos de sufrimiento, dolor o fracaso”.
Cinco apoyos para hablar de la muerte con los niños:
En la vida cotidiana pueden darse (o provocarse) situaciones que ayuden a ir cultivando actitudes para una vida (y una muerte) más consciente (hay quien dice que uno muere como vive…).
He aquí unos ejemplos prácticos.
■Ciclos vitales a partir de semillas: cultivar con ayuda del niño una planta de temporada, explicitando sus ciclos vitales.
■Pérdidas parciales: el extravío de un peluche, un juguete, cambio de casa en los mayores…
■El paso del tiempo: visitar unas ruinas o un yacimiento arqueológico…
■El cine: ver juntos El rey león reforzando que en la película se ofrece la confianza como un desenlace (tras desarrollar la independencia y la búsqueda de la felicidad, entre otros)
■Experimentos: quien crea en la vida después de la muerte, puede utilizar el agua-cubitos de hielo-agua para hablar del cambio de estado sin perder la esencia.
¡Cuánto dolor!
Y mayor es el dolor cuanto menor sea la apertura a esta experiencia. Hoy la muerte es el gran tabú de nuestro mundo.
¡No sabemos ni siquiera cómo enfocar el tema!
Y la realidad es que si profundizáramos aunque sólo fuera un poquitín más en esta realidad, multiplicaríamos la intensidad de nuestra vida y la de los niños.
Afrontar la muerte para incorporarla a nuestra vida nos hace vivir con más intensidad, con más sensibilidad, con más belleza…
qué curioso ¿no?
La muerte da valor a la vida, a lo que hacemos, a lo que somos… invita al amor.
Y nosotros nos empeñamos en evitar esta sensación, para nosotros adultos y más aún para nuestros hijos creyendo protegerles.
Los niños de entre 3 y 9 años viven la muerte como la viven sus padres. Unos padres bloqueados por la muerte, dejarán en sus hijos esa huella, aunque no hablen de ello. Los niños lo aprenden como por ósmosis. Este contexto debería revisarse, por la salud de todos.
Pero en cualquier caso, cuando un niño pregunta acerca de la muerte, cuando saca el tema, cuando un día hablando del abuelito pregunta si no lo va a volver a ver hay que darles una respuesta sincera, la que nosotros creamos verdadera (si sienten que no se les dice la verdad, se asustarán y se imaginarán lo peor). No debemos adelantarnos en el ofrecimiento de datos, pero tampoco negarle información -desde su óptica, no desde la del adulto-. Lo que ocurre es que a menudo en este contexto hay un desfase: que el niño pregunta y que el adulto aún no tiene clara su postura frente a la muerte… y frente a la vida.
Dice el profesor de educación Agustín de la Herrán: “la cultura que no valora la muerte, no valora la vida y el tabú que envuelve este tema se refleja ineludiblemente en la educación como si así estuviéramos protegiendo a los niños cuando lo que realmente estamos haciendo es impedir que se vayan enfrentando en pequeñas dosis a las situaciones difíciles o críticas por las que, ineludiblemente, todos pasamos más tarde o más temprano. Llevar esto a la educación no es nada más que facilitar el espacio para que los alumnos puedan expresearse en momentos de sufrimiento, dolor o fracaso”.
Cinco apoyos para hablar de la muerte con los niños:
En la vida cotidiana pueden darse (o provocarse) situaciones que ayuden a ir cultivando actitudes para una vida (y una muerte) más consciente (hay quien dice que uno muere como vive…).
He aquí unos ejemplos prácticos.
■Ciclos vitales a partir de semillas: cultivar con ayuda del niño una planta de temporada, explicitando sus ciclos vitales.
■Pérdidas parciales: el extravío de un peluche, un juguete, cambio de casa en los mayores…
■El paso del tiempo: visitar unas ruinas o un yacimiento arqueológico…
■El cine: ver juntos El rey león reforzando que en la película se ofrece la confianza como un desenlace (tras desarrollar la independencia y la búsqueda de la felicidad, entre otros)
■Experimentos: quien crea en la vida después de la muerte, puede utilizar el agua-cubitos de hielo-agua para hablar del cambio de estado sin perder la esencia.
Paloma Rosado
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
TALLER DE CUENTOTERAPIA
Ese día volví a casa con un mapa...
Ahora tengo que ir descifrándolo para conseguir mi tesoro... pero ya tengo algunas pistas...
No es maravilloso?
Ahora tengo que ir descifrándolo para conseguir mi tesoro... pero ya tengo algunas pistas...
No es maravilloso?
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martes, 14 de diciembre de 2010
¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA CONSUELO?
"La palabra consuelo es hermosa. Significa "ser con el que está solo"(solus).
Brindar consuelo es una de las maneras más importantes de cuidar del otro.
La vida está tan llena de dolor, tristeza y soledad que con frecuencia nos preguntamos qué podríamos hacer para aliviar los inmensos sufrimientos que vemos.
Podemos consolar a la madre que perdió a su hijo, al joven que contrajo sida, a la familia que se le incendió la casa, al soldado que fue herido, al adolescente que está pensando en suicidarse, al anciano que se pregunta por qué tiene que seguir viviendo.
No es fácil estar con un amigo que está sufriendo mucho. Nos hace sentirnos incómodos. No sabemos qué hacer o que decir, y nos preocupa saber cómo tenemos que responder a lo que escuchamos.
Nuestra tentación es decir cosas que salen más de nuestros propios miedos que de nuestra preocupación por la persona que sufre. A veces decimos cosas como: "Bueno, estás mejor que ayer", o "Pronto volverás a ser tú mismo", o "¡Estoy seguro de que superarás esta situación!"
Pero muy a menudo nosotros sabemos que lo que estamos diciendo no es verdad, y nuestros amigos también lo saben.
No tenemos que jugar juegos los unos con los otros. Podemos decir, sencillamente: "Soy tu amigo. Me alegra poder estar contigo". Y esto podemos decirlo en palabras, o con un toque de la mano, o en un cariñoso silencio...
Consolar no significa quitar el dolor, sino estar junto al que lo sufre y decirle: 'No estás solo. Yo estoy contigo. Juntos podemos llevar nuestra carga. No tengas miedo. Yo estoy aquí'.
Eso es consuelo.
Todos necesitamos tanto darlo como recibirlo.
Brindar consuelo es una de las maneras más importantes de cuidar del otro.
La vida está tan llena de dolor, tristeza y soledad que con frecuencia nos preguntamos qué podríamos hacer para aliviar los inmensos sufrimientos que vemos.
Podemos consolar a la madre que perdió a su hijo, al joven que contrajo sida, a la familia que se le incendió la casa, al soldado que fue herido, al adolescente que está pensando en suicidarse, al anciano que se pregunta por qué tiene que seguir viviendo.
No es fácil estar con un amigo que está sufriendo mucho. Nos hace sentirnos incómodos. No sabemos qué hacer o que decir, y nos preocupa saber cómo tenemos que responder a lo que escuchamos.
Nuestra tentación es decir cosas que salen más de nuestros propios miedos que de nuestra preocupación por la persona que sufre. A veces decimos cosas como: "Bueno, estás mejor que ayer", o "Pronto volverás a ser tú mismo", o "¡Estoy seguro de que superarás esta situación!"
Pero muy a menudo nosotros sabemos que lo que estamos diciendo no es verdad, y nuestros amigos también lo saben.
No tenemos que jugar juegos los unos con los otros. Podemos decir, sencillamente: "Soy tu amigo. Me alegra poder estar contigo". Y esto podemos decirlo en palabras, o con un toque de la mano, o en un cariñoso silencio...
Consolar no significa quitar el dolor, sino estar junto al que lo sufre y decirle: 'No estás solo. Yo estoy contigo. Juntos podemos llevar nuestra carga. No tengas miedo. Yo estoy aquí'.
Eso es consuelo.
Todos necesitamos tanto darlo como recibirlo.
Henri Nouwen. Pan Para El Viaje.
lunes, 13 de diciembre de 2010
A UN OLMO SECO - Joan Manuel Serrat
Dedicado a mi mamá que tanto amó y seguirá amando a su nieta Ludmila..
Su corazón... también sigue esperando otro milagro de la primavera...
LA ETERNA AUSENCIA
Busco a Ludmila hablándole al viento con la esperanza de que quizás alguna de mis palabras llegue a sus oídos...
Lanzando besos al cielo, que ahora también es de ella...
Cantando las mismas canciones de cuna que la llevaban por sueños de cuentos y que al final no la devolvieron nunca...
Escribo para que ni siquiera el olvido me alcance y para que ella siga viva en los que me leen...
Pero a pesar de todo, el duelo sigue llevándome por un doloroso y largo camino que nunca se detiene... no tengo garantías de conseguir trascender el dolor... tampoco me importa... porque cada día me levanto y es un día más, que luego se hace meses... y así pasarán los años de esta eterna ausencia...
Dicen que cuando somos capaces de emprender nuevos proyectos y volver a soñar... cuando volvemos a reirnos y a relacionarnos con nuestros amigos... nuevos o viejos... es porque hemos aceptado que nuestro ser amado... mi hija... ha muerto y no volverá...
No es mi caso...
Quizás no ría del todo y mis sueños no sean del todo bellos... pero tengo proyectos y amigos... la mayoría nuevos, aunque a algunos ya los conocía de antes...
Puedo recordar a mi hija con una sonrisa... con miles de esas de su marca registrada que embellecen cualquier oído, pero no puedo aceptar su muerte...
Quiero y necesito que vuelva a mi vida... aunque no me quede más remedio que aceptar que no será así... pero esto no es aceptar su muerte, es soportar que no hay "remedio" y seguir...
La muerte de Ludmila no es algo que yo pueda superar... sólo estoy aprendiendo a no morir con ella... pero el tiempo y todo mi trabajo sólo me demuestra que el dolor sigue lastimando desde infinitos lugares y con multitud de apariencias...
El dolor lastima y sangra todo el tiempo... aún cuando río... aún cuando soy capaz de trabajar en nuevos proyectos... sangra y duele...
Pero tengo que ser fuerte... no puedo permitirme perder frente al dolor, porque arrastraría a otros a los que también amo... especialmente a Gael... que es todo para mí... igual que Lu...
Está Emilio que significa tanto en mi vida... él estuvo y sigue a mi lado... es quien escucha mi dolor y seca mis lágrimas... quien busca respuestas a tanto sufrimiento... y a su vez... quien logra emocionarme con su tristeza y dolor de padre.
Él me permite caminar aunque muchas veces no pueda, porque siempre me sostiene...
Están Mariasa y Katty siempre dispuestas a llevar parte de mi dolor... y otros amigos... grandes y pequeños amigos...
Y por fin está también la esperanza... esa que nos dice que mañana...
mañana será otro día...
Lanzando besos al cielo, que ahora también es de ella...
Cantando las mismas canciones de cuna que la llevaban por sueños de cuentos y que al final no la devolvieron nunca...
Escribo para que ni siquiera el olvido me alcance y para que ella siga viva en los que me leen...
Pero a pesar de todo, el duelo sigue llevándome por un doloroso y largo camino que nunca se detiene... no tengo garantías de conseguir trascender el dolor... tampoco me importa... porque cada día me levanto y es un día más, que luego se hace meses... y así pasarán los años de esta eterna ausencia...
Dicen que cuando somos capaces de emprender nuevos proyectos y volver a soñar... cuando volvemos a reirnos y a relacionarnos con nuestros amigos... nuevos o viejos... es porque hemos aceptado que nuestro ser amado... mi hija... ha muerto y no volverá...
No es mi caso...
Quizás no ría del todo y mis sueños no sean del todo bellos... pero tengo proyectos y amigos... la mayoría nuevos, aunque a algunos ya los conocía de antes...
Puedo recordar a mi hija con una sonrisa... con miles de esas de su marca registrada que embellecen cualquier oído, pero no puedo aceptar su muerte...
Quiero y necesito que vuelva a mi vida... aunque no me quede más remedio que aceptar que no será así... pero esto no es aceptar su muerte, es soportar que no hay "remedio" y seguir...
La muerte de Ludmila no es algo que yo pueda superar... sólo estoy aprendiendo a no morir con ella... pero el tiempo y todo mi trabajo sólo me demuestra que el dolor sigue lastimando desde infinitos lugares y con multitud de apariencias...
El dolor lastima y sangra todo el tiempo... aún cuando río... aún cuando soy capaz de trabajar en nuevos proyectos... sangra y duele...
Pero tengo que ser fuerte... no puedo permitirme perder frente al dolor, porque arrastraría a otros a los que también amo... especialmente a Gael... que es todo para mí... igual que Lu...
Está Emilio que significa tanto en mi vida... él estuvo y sigue a mi lado... es quien escucha mi dolor y seca mis lágrimas... quien busca respuestas a tanto sufrimiento... y a su vez... quien logra emocionarme con su tristeza y dolor de padre.
Él me permite caminar aunque muchas veces no pueda, porque siempre me sostiene...
Están Mariasa y Katty siempre dispuestas a llevar parte de mi dolor... y otros amigos... grandes y pequeños amigos...
Y por fin está también la esperanza... esa que nos dice que mañana...
mañana será otro día...
Dedicado a Gael, Emilio y a todos mis amigos y compañeros de viaje... aunque hoy quería nombrar especialmente a estas dos
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LUDMILA
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Únicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo.
Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor.
Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor.
John Brantner
martes, 7 de diciembre de 2010
QUEDA PROHIBIDO
Alfredo Cuervo Barrero
Pierina, Camila y Jimena...
Gracias por este "achuchón" que tanto bien me hace...
LAS QUIERO!!
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poesía
SEGUIR TOCANDO...
.El 18 de noviembre de 1995, Perlman salió al escenario a dar un concierto en el Lincoln Center en Nueva York.
Si alguna vez han asistido a un concierto de Perlman, han de saber que salir al escenario no es fácil para él. Cuando niño sufrió de polio, así que usa unos aparatos en ambas piernas y camina con la ayuda de dos muletas. Verlo caminar en el escenario, un paso a la vez, lentamente, es algo impresionante. Camina con dolor pero majestuosamente, hasta llegar a su silla. Entonces se sienta, coloca sus muletas sobre el piso, empuja un pie hacia atrás y extiende el otro hacia adelante. Se agacha y recoge el violín, lo coloca bajo su barbilla, asiente con la cabeza hacia el director de la orquesta y comienza a tocar. El público ya está acostumbrado a este ritual.
Pero ese día, algo salió mal. Justo al terminar uno de los primeros compases, una de las cuerdas de su violín se rompió. Se pudo escuchar cómo tronó. El sonido pareció un disparo. No cabía duda de lo que significaba ese sonido.
Perlman esperó un momento, cerró los ojos y le dio la señal al director de iniciar de nuevo. La orquesta comenzó y tocó a partir de donde se había quedado. Y tocó con tal pasión, tal fuerza y tal pureza… Tocó como nunca.
Parece imposible poder tocar una obra sinfónica con sólo tres cuerdas, pero esa noche Yitzjak Perlman se negó a saberlo.
Uno podía verlo modulando, cambiando, recomponiendo la pieza en su mente. En cierto momento, parecía como que estaba volviendo a afinar las cuerdas para sacarles sonidos que nunca habían emitido. Cuando terminó, había un impresionante silencio en la sala. Y luego la gente se levantó y hubo una explosión extraordinaria de aplausos desde todos los rincones del auditorio.
Entonces él sonrió, se limpió el sudor de la frente y dijo:—Saben, a veces la tarea del artista es descubrir cuánta música se puede hacer con lo que a uno le queda.
Con la muerte de mi hija sentí que la música de mi vida también moría...
Pero con el paso del tiempo... un día... otro... y luego otros más... empecé a componer otra vez... un acorde... luego otro... y así hasta llegar a escuchar de nuevo mi melodía... No resulta fácil oirla siempre que quiero... pero si me concentro soy capaz de llevarla hasta mi corazón... ahí donde mora el dolor y la pena, pero también tantos y tantos recuerdos de Lu... y su amor...
Y es ahí donde encuentro la fuerza para seguir...
Porque como dijo Perlman, tengo que descubrir cuánta música puedo hacer con lo que me queda desde que ella no está.
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LUDMILA... UN TROZO DE MI VIDA
GRACIAS ANABEL!!!
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domingo, 5 de diciembre de 2010
PRINCESA
Cada día que pasa comprendo un poco más, que la distancia que me separa de tí es irreal.
Por eso, ahora se que nuestra historia de amor no ha terminado mal, porque no ha terminado.
Sólo tengo que ser paciente por un tiempo... el que me ha tocado.
Hasta que al fin... irremediablemente... volvamos a estar juntas... otra vez.
TE AMO
mamá
Por eso, ahora se que nuestra historia de amor no ha terminado mal, porque no ha terminado.
Sólo tengo que ser paciente por un tiempo... el que me ha tocado.
Hasta que al fin... irremediablemente... volvamos a estar juntas... otra vez.
TE AMO
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miércoles, 1 de diciembre de 2010
EL ALMA ABIERTA
Parecía una gota de agua sobre la verde hoja , pero apenas si era mi lágrima por Ella *
Confío que pronto vendrá el olvido a socorrerme, pero apenas cierro los ojos veo sus ojos*
A veces me olvido de acordarme, pero apenas me duermo , la recuerdo*
En el ocaso que cae sobre el oeste, con el último rayo de sol se me aparece*
El reflejo de la luna que asoma a mi ventana me devuelve el espejismo de su cara*
Por qué será la brisa tan esquiva? O acaso es ella jugando a la escondida?*
Según pasan los meses, se agiganta la nube azul de los recuerdos y siento que retorno
a mis ancestros*
Añoro su olor, almizcle y flores; con un dejo de vainilla en rama... y aspiro profundo y nada...*
Cielo naranja y azul y un largo camino dibujado...preludio de tu muerte por tus propias manos anunciada*
Siempre que cuente sobre tus cuentos, sentiré que es cuento el que hayas muerto*
Un altar levanté sobre una antigüa radio, con muñecos y flores y la medalla del Espíritu Santo del Cristiano , creo que la dueña de la imágen te recibió en tu cielo y juntas lo comparten*
Blanca Amelia Giella
25/11/2010
Haedo
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lunes, 29 de noviembre de 2010
EL CUENTO DE MI VIDA
Una cosa siempre lleva a la otra y yo me dejo llevar...
La cuestión es que hoy me encontraba en un taller de cuentoterapia a cargo de Anabel.
La cuestión es que hoy me encontraba en un taller de cuentoterapia a cargo de Anabel.
Había llegado a tientas confiando que encontraría más de lo que buscaba... y así fue...
De pronto... como si se tratara de un cuento... empezaron a danzar las letras... cada una formando una palabra mágica... y entre todas, un tesoro...
Un tesoro con dragones... fantasmas... ogros y brujas... SÍ... pero también, un tesoro con amor... equilibrio... sabiduría... y esperanza...
Un tesoro mágico que cura...
Gracias Anabel por darme un poco de tu medicina!
Ya empiezo a notar sus efectos...
Ya se me nota la vida...
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domingo, 21 de noviembre de 2010
13 de noviembre... el día que nació Ludmila
El día 13 de Noviembre se celebra el “Día Internacional de la Amabilidad”. Casi un mes antes se celebraba el “Día mundial de la Alegría” y aunque alegría y amabilidad no son la misma cosa se relacionan: cuando estamos alegres solemos ser amables y cuando tenemos un comportamiento amable hacia alguien, produce alegría en quien le recibe. Si vivir la alegría es algo que cuesta, especialmente en determinados momentos, si solemos repetir el dicho popular “la vida no está para alegrías”, y en verdad parece que las cosas que pasan se ponen de acuerdo para hacernos creer que es así, no debería haber impedimentos para ser amables en nuestro trato con los demás.
Un trato amable es un trato con los demás “afable, complaciente, afectuoso”, dice el diccionario de la RAE. Ser amables es un paso más allá de la educación. No es amabilidad saludar al entrar en un lugar o al despedirnos cuando nos vamos: eso es, simplemente, educación. La amabilidad es tener en cuenta a la persona que tenemos a nuestro lado, darnos cuenta del servicio que nos presta y agradecérselo; es saber olvidarnos, por un momento, de nosotros para ocuparnos de quienes nos rodean y manifestándoles nuestra atención con hechos, en detalles.
La amabilidad no puede confundirse con el servilismo, el camino para conseguir un beneficio o con la hipocresía. Es la consecuencia de un afecto,- por tanto algo salido del corazón -, hacia la persona con la que nos relacionamos y eso ¡se nota!.
Ceder el paso a una persona mayor al subir al autobús es educación, subirla el paquete que lleva en la mano para que lo haga con mayor facilidad, es amabilidad. Evitar en el comportamiento hacia los demás distintas formas de agresividad: modales bruscos, tono elevado de voz, vocabulario grosero, determinadas miradas, que por sí solas dicen tantas cosas, son distintas formas de amabilidad.
Amabilidad es, también, tratar, – si no es posible con cordialidad, al menos con el respeto y el reconocimiento que merecen las personas que nos prestan un servicio. Saber tener, al menos alguna vez, una palabra afectuosa para agradecer los servicios que nos prestan el zapatero que nos arregla el calzado, la persona que nos atiende en la peluquería o el empleado de la gasolinera que llena el depósito de nuestro coche, son detalles de amabilidad.
Ceder el sitio en el que íbamos a aparcar nuestro coche en favor del vecino que viene detrás, es un detalle de amabilidad en el que casi nunca reparamos. Ajustar cuanto podamos el espacio para que quepa otro coche en una ciudad, como la nuestra, es otro detalle amable que siempre se agradece aunque no lo podamos manifestar a quien lo tuvo.
Si se celebran estos días es para que, al menos en ellos, tratemos de vivir lo que de ordinario nos saltamos. Si esta fecha, en este año, se nos pasó por alto, no importa: como nos decía un amigo podíamos proponernos vivirla, cada uno, un día cualquiera.
Y tú ¿crees que vale la pena ser amable?
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sábado, 20 de noviembre de 2010
Fue tan bello vivir cuando vivías!
MARIPOSA DE OTOÑO
La mariposa volotea y arde —con el sol— a veces.Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.
Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.
Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.
El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.
Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
Pablo Neruda
A Ludmila...que voló como una mariposa al azul, adonde ahora van las hojas de mi alma.
TE AMO PRINCESA
mamá
domingo, 14 de noviembre de 2010
A UN AÑO DE TU VUELO FINAL
Princesa...
Otra vez 13 de noviembre... quién hubiera dicho que llegaría tan pronto si las horas no avanzan como parece?
Naciste de mí en primavera... en una explosión de vida... exhalando flores multicolores al respirar...
En ese instante de milagro nos miramos a los ojos... para siempre...
Después... un 19 de noviembre... sin apenas hacer ruido volaste como una mariposa al azul...
Esta vez era otoño...
A pesar de que ya no estés conmigo... sigo viéndote en todo lo que es puro y delicado...
Sólo lamento el que se haya terminado tan pronto porque hubiéramos sido muy felices las dos juntas...
Gracias por haberme dejado compartir 10 años de tu hermosa vida...
Hija mía... espérame en el infinito cielo...
Espérame tal cual eras... con tus 10 añitos y tu sonrisa de encantamiento...
TE AMO
mamá
"Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas,
mordiendo solo todas las tristezas,
como si el llanto fuera una semilla
y yo el único surco de la tierra."
PABLO NERUDA
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