¿POR QUÉ HORE SHAKUL? הורה שכול

Hore Shakul hace referencia al padre o madre que ha perdido un hijo.
Significa algo así como "padre desconsolado".
Es una palabra hebrea y su origen es bíblico.
Aparece en el capítulo 18, versículo 21, del libro de Jeremías.
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Este blog está dedicado a mi amada hija Ludmila.

Escribir me ayuda a mantener vivo su

recuerdo...

Igual que los comentarios que

vosotros dejáis.

Entre todos lograremos que su semilla de amor siga germinando .



lunes, 14 de junio de 2010

PRIMER CARTA A LUDMILA, MI HIJA MAYOR


Ludmila, hija mía...

es la primera vez que me siento a escribirte de una manera no desordenada y tratando de que algo concreto me salga, con o sin tantos traspiés emocionales... eso para mi ya es lo de menos. Y si acaso es que ese algo logra salir, que sea feliz, en el sentido de que me permita a mi mismo esgrimir algún razonamiento lógico ó no tanto, pero que al menos sienta que me valió la pena intentarlo. Uno al que yo mismo le encuentre algún tipo de sentido. Que me permita decir lo que siento de una forma clara y transparente para tratar de ayudarme, ahora de este modo y a esta hora de vivir, en intentar paliar al menos una pequeñísima cuota de esta gran pena que mi corazón y cada uno de mis sentidos sufren desde momentos antes de que te nos fueras, como el agua pura y cristalina lo hace entre los dedos, casi sin quejarte siquiera... Como un acontecimiento naturalmente injusto. Un acto despreciable e intolerable en sí mismo, como también absurdo e inútil, cometido por la imbecilidad e ignorancia de una miserable parte de esta Humanidad enferma y sin rumbo ninguno, que se tomó el atrevimiento de prescindir de un ser absoluta y enteramente valioso como vos. Uno que, sin haber saltado a la vida casi, le dio cada día a ese mismo mundo enfermo, está a la vista que sin la más mínima y justa correspondencia, las más tremendas, únicas e irrepetibles muestras y lecciones de felicidad, alegría e inocencia... Muchas veces de inquietante sabiduría... Alguien como vos, que lograste disfrutar cada día como si ese mismo mundo enfermo fuese un paraíso, un cuento de hadas y princesas... el mundo ideal que vos misma creaste alrededor tuyo y de quienes te hicimos, de los que te acompañamos y cuidamos, te vimos crecer, del que todos ayudamos cada uno a su modo y en su medida a fomentar, y también podemos dar cuenta de ello. De los que, en definitiva, te amamos y amaremos hasta la eternidad de nuestro propio ser.

Hija mía, no logro tener paz ninguna en mi cuerpo ni en mi alma. Humanamente no tolero la tristeza que me provoca levantarme cada día y no tenerte para abrazarte, llamarte, despertarte, llevarte al cole, preparar y darte de comer, ayudarte con los deberes, arroparte en tus sueños ó compartir con vos algún tipo de salida de esas que disfrutamos tanto durante los 10 hermosos años que me honraste con tu magnífica existencia. No hay momento en mis días que no agradezca a tu madre el haberme dado la oportunidad de conocer la gloria de ser padre a través tuyo, el orgullo a pecho ancho y frente bien erguida de haberte tomado de la mano y, juntos, salir por las calles que fueron testigos de tu maravilloso paso por la vida...

Me siento totalmente perdido a la hora de pensar. Siento que me han vencido y traicionado de la manera más ruin, en esta lucha desigual de vivir que es el sálvese quien pueda. No encuentro lugar alguno que me pertenezca, aunque al menos por ahora y durante un tiempo indeterminado sea el mismo en el que esté tu hermosísima y simpática hermana Valeria, que tampoco injustamete pudiste conocer... Pero que deseaste y quisiste tanto, tanto, tanto desde el primer día en que supiste que estaba en camino. Fue el gran regalo que decidimos hacerte con Vicky el día de tu comunión, mi amor... Además de los oritos que tan bellamente luciste durante la ceremonia, y también luego en la celebración con tus compañeros que comulgaban aquél día junto a vos. Te recuerdo muy feliz, con la sonrisa ancha y tu actitud orgullosa frente al sueño que vos elegiste hacer real y estabas cumpliendo. Pero la noticia de tu hermana no hizo más que embellecer aún más, si cabía esa posibilidad, tu hermoso rostro. Tus mejillas rindieron homenaje a la belleza, mi vida... al hacerte sonreir con la noticia. Otro sueño que empezabas a cumplir, con tus casi 10 añitos: el de empezar a completar tu "familia ideal", después de haber disfrutado como una loca la llegada de Gael a tu vida.

¿Sabés que casi no recuerdo haber cumplido algún sueño tan importante a tus mismos años? ¿Uno que me llenase tanto el pecho y alma, como se te vio aquél día a vos? ¿Sabés que desde que nos dejaste empecé a sentir miedo, y mucho? Yo no fui nunca una persona que sintiera el miedo como tal por algo, ó por alguien. Sí intenté mantenerme al margen, ó con la distancia suficiente, por prudencia, de situaciones que nunca me generaron la confianza necesaria para dar algunos pasos en la vida, ó donde podía prever la existencia de algún tipo de peligro. Y sí, también tuve muchísimo respeto por cosas que podrían considerarse pasibles de sugestión. Pero MIEDO del que se sufre al pensar en la posibilidad de que suceda algo malo, eso nunca lo había sentido... La incertidumbre sobre determinadas cosas que se me plantean, por ejemplo, es algo que me está generando muchísimo temor. Me provoca terror. Siento muchísima angustia e impotencia ante el hecho del NO SABER. No sé cómo reaccionar. Siento, desde hace siete meses, que vivo cada momento teniendo que tomar decisiones, cualquiera sean, bajo una presión inaguantable e insostenible para mi mente, y superan mi tolerancia. Tengo miedo de no estar tomando decisiones que no sean las correctas, tengo mucho miedo de cualquier cosita que tenga Vale, tengo miedo de las reacciones que puedan sentir mi cuerpo y alma frente al reencuentro con determinadas personas, por ejemplo, que no haya visto desde antes de perderte... Qué me pasará cuando vea a fulano, qué sentiré cuando hable con mengana... Estos miedos horribles los comencé a vivir cuando te fuiste... Son sensaciones que antes no tenía ni imaginaba tener... Siempre viví mucho así, como al payro... sin ocurrírseme que pudiera pasar algo malo, que pueda recibir ninguna agresión, de ningún tipo. Por supuesto, menos aún que una como la que vivo y sufro desde el último 19 de noviembre.

Hija mía, ojalá que el Dios que vos misma decidiste que te arrope con su manto de piedad no te abandone nunca de su mundo, de ese paraíso que dicen que es donde van las almas puras como la tuya. Más aún, ahora que quedó descaradamente demostrado que en este otro, el terrenal, el de la Humanidad a la que pertencemos... la belleza, lo simple, lo divino, la alegría, lo bello de la inocencia de un niño, y su felicidad, son sólo simples monedas de recambio en manos de los mercaderes de la vida.

Y deseo que, contra lo que creo, al dejar esta vida haya otra mejor que nos trascienda, y nos encuentre una vez más difrutando de las mismas simples cosas que disfrutamos durante los 10 hermosos años que me regalaste a mí en particular, y a toda tu inmensa familia universal, que te recuerdan y sienten con el mismo cariño de siempre. Y por siempre jamás.

Te amo, Ludmila.

Papá

P.D.: hoy es madrugada del lunes 14 de junio de 2010, y no puedo parar de sufrir tu ausencia.

viernes, 11 de junio de 2010

¿CÓMO ES LA ÉTICA DEL BUDISMO?

La ética budista se basa en cinco preceptos:
1. Respetar la vida.
2. No tomar lo que no me es dado.
3. Conducta sexual correcta (que no sea dañina con otros o conmigo).
4. No hablar de manera dañina (mentir, rudeza, ostentación, cotilleo, charla vana).
5. No tomar intoxicantes (que alteran la mente y ponen en riesgo de romper los otros preceptos).

En el budismo reciben el nombre de las cuatro nobles verdades las siguientes afirmaciones:

1. Todo lo que existe está sujeto al dolor, al sufrimiento.
2. El origen del sufrimiento es el deseo (la sed, la concupiscencia, el ansia de vivir).
3. El dolor puede ser suprimido (apagando esos deseos).
4. Para extinguir el sufrimiento, se debe seguir el camino de ocho senderos.

El óctuple sendero.- En el budismo se llama así al camino que lleva al cese del sufrimiento mediante la elevación de la mente. Se trata de purificar la opinión, las ideas, el lenguaje, la acción, la memoria, la meditación, etc.
En resumen: sabiduría, conducta ética y meditación pura.

¿Qué se practica en el budismo?
Un budista practicante se caracteriza por dos actividades: el estudio de las enseñanzas de Buda; y el ejercicio del óctuple sendero, principalmente la meditación.

¿Cómo es la meditación en el budismo?
Unas veces es una técnica de yoga y otras un esfuerzo de no pensar en nada.
Es diferente a la oración o meditación cristianas.

¿Qué es el nirvâna?
Es la meta definitiva que persigue un budista.
Tras años de ejercicios de yoga, sacrificios y meditación, el budista consigue apagar en él todo deseo, incluso el de la vida, y entra así en una situación nueva llamada nirvâna donde se ha superado el sufrimiento.

TEORÍAS DEL BUDISMO

¿Dónde se encuentra la doctrina del budismo?
Las 84.000 enseñanzas de Buda están recogidas en los textos llamados Sûtras o Suttas. La colección en pâli está completa. También son abundantes los textos en sánscrito.

¿Cómo es la existencia en el budismo?
En el budismo nada es permanente, todo fluye. No existe Dios, ni las cosas, ni los individuos, ni los seres. Sólo existe el cambio, junto al sufrimiento, que se desea cambiar.

¿Cómo es el individuo en el budismo?
En el budismo cada hombre es un compuesto de materia, sensaciones y percepciones, subconsciente y conciencia. Y estas cosas se eliminan y reasocian en cada instante según la ley del karma, de modo que el individuo no permanece.

¿Qué es el karma?
El karma es la ley de causa-efecto que regula el cambio.
Si se obra bien, el nuevo compuesto humano sale mejorado. De este modo, la reencarnación es continua sin que la muerte la detenga.

La cadena de las doce causas:
Junto a las cuatro nobles verdades, esta cadena de la generación condicionada ocupa un lugar central en el budismo teórico.
Por esto en algunos monasterios budistas aparece representada una rueda dividida en doce sectores. Éstas causas o condicionantes se originan en el interior del hombre: la ignorancia, el subconsciente y la conciencia, los sentidos y sensaciones, y el deseo sexual. La salida al exterior es un tanto obvia: del deseo sexual surge la unión y de ella la existencia; de la existencia viene el nacimiento, vejez y muerte, con el sufrimiento que les acompaña.

¿El budismo es una religión o una filosofía?
El budismo busca la perfección del hombre en su mente y en su amor a los demás; pero no hace referencia a Dios. Por esto, no es religión sino filosofía. Se puede confundir con una religión porque abarca a toda la vida y señala una meta final del hombre -pero sin Dios-. El budismo es una escuela de sabiduría que elabora métodos que conducen al nirvâna siguiendo caminos de meditación y penitencia.

El sufrimiento y la muerte en el budismo:
La muerte y el dolor son los grandes problemas
que quiere resolver el budismo.

Y en ambos casos, la solución que aporta es la
supresión del deseo.
El óctuple sendero son técnicas de meditación y sacrificio que pretenden lograr la insensibilidad ante el dolor, de modo que aunque el sufrimiento esté presente, no exista insatisfacción en la persona.
Para resolver el problema de la muerte, el budismo acude a la teoría de la reencarnación continua, que termina cuando uno consigue superar el deseo de vivir.



ideasrapidas.org

DIFICULTADES DEL BUDISMO

El budismo encuentra dificultades en varias cuestiones:
La ausencia del "yo", difuminado en el cambio continuo.
Cuando nacemos no somos este que somos ahora.
Tenemos algunos comportamientos innatos de duración limitada (la búsqueda del pezón, la capacidad de nadar), y otros que nos duran toda la vida (respirar, proteger a los hijos, alimentarse, instinto de supervivencia).
También algunas predisposiciones genéticas que dependen de los cromosomas que nos han dado nuestros padres.
El "yo" se va construyendo sobre esas bases con el paso del tiempo. Parte de esa reconstrucción implica la destrucción de la personalidad anterior. No somos ahora como cuando teníamos 5 años.

La visión algo negativa del mundo y de la perfección humana: su mundo está lleno de dolor y su perfección consiste en apagar los deseos, la furia y otros estados conflictivos.
La meta final es un tanto pobre: no sufrir.
Con esto deduzco que tiene que darle lo mismo cualquier tipo de injusticia para obtener una entrada al Nirvana.
No somos sólo nuestras perfecciones, sino también nuestras imperfecciones.
La realidad nos muestra que en el mundo hay muchas cosas bonitas, y muchos deseos nobles que no conviene suprimir.
¿Cómo es que la vida sigue a pesar de todo?
¿Cómo es que el tiempo no se detiene?
Si tú no sólo eras la luz...
Eras la aurora boreal de este mundo.

Te amo
mamá

martes, 8 de junio de 2010

200 días sin mi princesa...

No existen suficientes palabras que me ayuden a expresar todo lo que amo a mi hija...
El dolor que me provoca su ausencia es de tal magnitud que ni siquiera yo puedo vislumbrar donde termina...
Hoy es el cumpleaños de mi hermano Diego...
Quisiera poder llamarlo y desearle un feliz día pero sólo puedo llorar...
Llorar porque ya no la tengo...
Llorar por perderse todo lo bonito que era su vida...
Llorar por todo lo que anhelaba vivir...
Por sus proyectos... sus sueños...
¿Qué importa mi dolor en medio de semejante tragedia?

domingo, 6 de junio de 2010

UN CARNET EN LA BOLSA DE LA PISCINA

Hace calor, es sábado y he prometido a Gael llevarlo a la piscina. La mañana transcurre, estoy trabajando en el ordenador y no encuentro momento para cerrar el equipo e ir a disfrutar con mi hijo de un rato en la piscina. Mi pequeño bebé juega y pinta, pero empieza a cansarse y me recuerda mi promesa. Cogemos la bolsa, la misma bolsa azul del año pasado, reviso el equipo: los pañales de piscina, la crema, los juguetes, las toallas, los botellines de agua.

Subimos al coche, caldeado por el sol de una primera mañana de verano, ventanillas bajas para evitar hornearnos en los cinco minutos de trayecto. Un gran alboroto de los niños se oye a nuestra llegada, la fiesta de apertura de la temporada de piscina ha atraído a muchos de los niños del pueblo. Bajamos las escaleras, desde el balconada Gael divisa la piscina con todos sus juegos y enloquece de alegría. Desde esa misma balconada yo diviso la misma piscina, enloquezco de tristeza, trago saliva y paso levemente mi dedo índice por la comisura de mis ojos.

Si cerrara los ojos sentiría como sostengo dos manitos, Ludmila a mi izquierda y Gael a mi derecha. Pero no los cierro. Si cerrara los ojos, en esa misma bolsa azul encontraría la toalla rosa de Ludmila. Pero no los cierro. Si cerrara los ojos, en la misma bolsa azul encontraría las gafas de nadar. Pero no los cierro.

La algarabía, la frescura de la inocente niñez me rodea. Los niños, los compañeros de Ludmila corretean bordeando la piscina, se deslizan por el tobogán, se dejan llevar estimulados por una música incesante, el calor y la siempre divertida agua. Yo consigo dominar a mi bebé lo tumbo sobre la toalla, le saco la ropita, meto la mano en el bolso y a palpitones busco las herramientas para los preparativos . Percibo algo rígido en el fondo del bolso, no se de lo que se trata , lo cojo, lo extraigo, me lo acerco a la mirada y te veo. Trencitas de oro, pequitas pipi lastrum, pequeña Ludmila tras un plástico perenne, inmutable, indestructible....carnet de piscina de un 2009.
Lo introduzco en el bolsillo de mi pantalón, te llevo conmigo. Cubro de crema solar a Gael, con el pensamiento concentrado en lo más grande, guardado en lo más pequeño de mi pantalón. No levanto la mirada, la mantengo fija en Gael, ansioso por abordar la piscina infantil.

Le dejo ir correteando por el césped, se gira me sonríe, me llama con su mirada. Nos levantamos, nos vamos con él, tú Luli, y yo , para disfrutar juntos de un refrescante paseo por la piscina en una calurosa mañana de verano. Gael nos incordia Luli, mientras tú plácidamente desde tu privilegiado lugar nos compartes, nos observas, te confundes en los vaivenes vivaces de tus amigos.

jueves, 3 de junio de 2010

De parte de Diego Cáceres

Hola, soy Diego, el tío de Luli.
Escribí un poema para mi sobrina,
hoy pondré sólo el principio,
que es lo que recuerdo ahora.
Dice así:

Por encima de las copas
De los árboles más altos
Vuela buscando tu nido
Pájaro del amor.

Lauri, te mando un beso muy grande.
Diego

miércoles, 2 de junio de 2010

REFLEXIONES A PARTIR DE LA MUERTE DE UN HIJO

El estado de indefensión por el que atravesamos los padres a partir de la muerte de un hijo trae consigo un dolor devastador inexplicable, un dolor delirante; la sensación de amputación general hace que nuestro andar a partir de ahora sea inseguro e incierto.
Mucho dependerá de lo que hagamos para encontrar nuevamente equilibrio y paz en nuestra vida.
El tiempo solo, no hace milagros, como dice Earl Grollman (consejero de duelo internacional) , el tiempo es neutral y es tarea nuestra la de encontrar un nuevo sentido a la vida.
En los primeros días tenemos una gran tendencia a sentir culpa... culpa por lo que hicimos o dejamos de hacer, cuando de todos modos la muerte ya es irreversible... Ni aún sintiendo toda la culpa del mundo le devolveremos la vida a nuestros hijos.
Debemos quizás empezar por aceptar nuestras limitaciones y entonces llegaremos a suavizar el sentimiento de culpa.
Otras veces sentimos resentimiento, que sería la culpa puesta fuera de nosotros, en el resentimiento los culpables son otros ; nos enfadamos con Dios o con los hombres, nos llenamos de bronca, de rencor, consumimos buena parte de nuestra energía masticando nuestra impotencia, fantaseando represalias.
La vida, como seres imperfectos que somos, es una sucesión de amores y de errores que forman parte de nuestro aprendizaje.
Desde este lugar nos es posible pensar que no ha debido ser invariablemente una relación ideal la que tuvimos con nuestro hijo para tener que justificar el profundo dolor que sentimos por su ausencia.
Debemos saber que no precisamos convencer a nadie de cuanto nos duele su muerte, no es imprescindible el consenso de los demás ni recibiremos nada a cambio que pueda mitigar nuestro doloroso presente.
En cuanto a las características de los duelos, aceptemos que no existen dos duelos iguales, cada cual expresa sus emociones de una manera distinta.
Ocupémonos entonces de sobrellevar nuestro propio duelo que con eso lamentablemente tenemos más que suficiente.
Recordemos que el nacer y el morir son experiencias solitarias que ocurren más allá de nuestras posibilidades de elegir.
Intentemos entonces concentrar nuestra energía en recordar a nuestros hijos por su vida y no por su muerte.
Busquemos en nuestra memoria y en nuestro corazón todos aquellos momentos de felicidad y dicha que a partir de ahora serán nuestro presente y nuestro futuro con ese hijo.
Tratemos de establecer ese delicado equilibrio entre el ayer que debe ser recordado y el mañana que tenemos que crear.
Y como dije antes, si bien el tiempo es neutral, según García Márquez "la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado".
(cita de "El Coronel no tiene quién le escriba")
Cuando sale el sol y comienza el día
pienso en tí.
Cuando estamos ocupados con nuestros
importantísimos asuntos,
pienso en tí.
Cuando tenemos tanta prisa para ir a ningún sitio,
demasiado ocupados para detenernos y oler una
flor,
escuchar el canto de un pájaro, sonreir a alguien,
pienso en tí.
Karin, Karin,
siempre pienso en tí.
Te llamaría mi caramelo
de tan dulce que eras.
Quién iba a pensar que te vería morir.
Te dije que eras la luz de ni vida,
y ahora me siento en la oscuridad, tengo miedo y
lloro.
Ayúdame, ayúdame a salir de la noche
para que vuelva a ver la luz.
Te vi quemada y dolorida en la cama del hospital
y me senté a tu lado hasta tu muerte.
Tus quemaduras me impedían tocarte;
quería abrazarte, ¡cómo lo deseaba!
Karin, tocaste mi alma y somos una.
Sí, saltaste muy alto
y ahora vuelves hacia el cielo.
Cuando pases, hazme un guiño
y nos saludaremos.
Adiós, adiós, mi linda mariposa.

mamá de Karin

sábado, 29 de mayo de 2010

EL DUELO IGNORADO DE LOS ABUELOS (especialmente para Lucía, Blanca y Eduardo)

Desde el momento en que eres padre, intentas proteger a tus hijos del dolor y la tristeza.
Pero de pronto, tu hijo se enfrenta a la situación más terrible que puede sucederle a una persona. Se trata de un dolor casi imposible de comprender.
Entonces te enfrentas a infinidad de emociones: desamparo, ira, frustración, tristeza, culpa.
Sufres un profundo dolor por tu nieto: todas tus ilusiones y expectativas acaban de derrumbarse, acaba de apagarse la vida de tu descendencia.
Al mismo tiempo, sufres un profundo dolor por tu hijo. Te sientes fatal porque tu hijo sufre intensamente y no puedes hacer nada para evitarlo. Sólo puedes sentarte a su lado, ofrecer ayuda y observar el modo en que tu hijo intenta sobrevivir a la tragedia.
Para los abuelos el duelo será doble: por una parte, el del nieto que nunca llegará a ser adulto y cuya muerte contradice obviamente las leyes de la naturaleza, y por otra, el duelo que sufren por su hijo que vive un dolor inmenso para el cual no existe consuelo posible.
Los abuelos son mudos testigos de una tragedia familiar que viven con impotencia porque sienten que habría sido más lógica y esperable su muerte y no la de su nieto.
Pero la realidad no es así.
Hay que ser conscientes de que la muerte se presenta sin avisar.
Por eso tenemos que prestarles especial atención también a ellos... Porque su dolor es comparable al de los padres, y los acompañará hasta el último de sus días...

viernes, 28 de mayo de 2010

Familiares y amigos

¿¡Qué hacer con quien sufre la pérdida de un ser querido!?
¿Cómo comportarnos con los dolientes?

Cuando alguien cercano pierde un hijo, solemos decir: “si me necesitas llámame, para lo que necesites, para lo que sea”.
Seguro que lo decimos de verdad y desde el corazón, pero lo primero que tenemos que saber es que esos padres no tienen apenas voluntad ni fuerza si quiera para pedir ayuda.
¿De verdad podemos creer que alguien sumido en la mayor de la tristeza, sin deseos de vivir, que no puede apenas dormir, ni respirar, puede descolgar el teléfono o dirigirse hasta tu puerta para decirte “te necesito”?
Se debe asumir por tanto que hay que tomar la iniciativa. Para ayudar a esos padres deberá mostrar compasión, comprensión y mucho amor. No esperar que acudan a nosotros.
No nos limitemos a decir: "Si hay algo que pueda hacer..." Encuentre ese "algo" por sí mismo, y entonces, si es conveniente, tome la iniciativa.
Pero ¿qué hacer… qué decir… cómo para ayudar a quien está de duelo?
A veces no hay palabras, por ello lo mejor en esos momentos simplemente es ESTAR:
Sujetar una mano… oprimir un hombro… acariciar una mejilla… y ofrecer todo el apoyo que creamos necesario tanto física, emocional como espiritualmente.
No se mantenga alejado por no saber qué decir o hacer. Es muy frecuente que nos asustemos ante el temor que produce el dolor que vemos y nos haga pensar:
"Es mejor dejarles ahora… Necesitan estar solos y descansar…"
Quizá nos mantengamos alejados porque temamos hacer o decir una inconveniencia, pero si evitamos estar con los padres se sentirán más solos e incomprendidos.
Calmarles con palabras cariñosas y gestos suaves.
Recalcar las veces que sean necesarias que es normal que se sientan en ese estado de confusión y ansiedad, insistiendo en que no se están volviendo “locos” y que todos esos sentimientos por extraños y virulentos que sean, son seguramente normales ante la situación que están viviendo.
Es muy importante para los padres que sientan que comparten su dolor.
Hay que favorecer que expresen libremente sus sentimientos y estar solícitos para escuchar.
La escucha es esencial y una buena forma de aliviar su pena.
Puede que necesiten hablar mucho de su hijo, de cómo sucedió el accidente o la enfermedad, qué pasó antes o qué sienten por ello.
Hablar del hijo fallecido es una necesidad importante para los padres en duelo, sobre sus proyectos, su personalidad, etc.
Es muy importante preguntar sin temor si quieren hablar de ello, o si prefieren lo contrario.
Lo mejor es que decidan por sí mismo sin tener que se sientan obligados a “comportarse” de un modo determinado.
No presionarlos para que dejen de llorar, todo lo contrario, permitir su llanto.
Es muy importante dejar que los padres que han perdido un hijo manifiesten sus sentimientos y se desahoguen.
No pensar que la persona que acompaña y escucha tiene que ocultar sus sentimientos para que no les afecte a ellos, ¡es muy sanador, para ambos, llorar con los que lloran!
Es un gran error, creer que hay que evitar referirse al hijo fallecido ya que es muy doloroso para los padres, comprobar que ni siquiera nombren a su ser querido, no hablen de él o intenten evadir la conversación o cambiarla a otros comentarios.
¡No hay que cambiar de tema si los padres nombran a su hijo!
Muchas personas agradecen muchísimo oír hablar a los amigos y familiares de las cualidades y formas de ser únicas de ese hijo y por las que sentían gran cariño.
Al contrario de lo que se piensa, es muy gratificante oír las cualidades, detalles y gestos que hiciese en vida con ellos su persona querida.
Si no sabemos qué decir, es mejor no decir nada.
¡SOLO ESTAR! junto a las personas que sufren les puede hacer un gran bien.
Que sientan que hay alguien preocupado y ocupado de ellos y de sus familias.
¡Siempre hay algo que hacer para ayudar a la famila en duelo!
Permanecer junto al familiar o amigo en el tiempo. En días de diario, pero sobre todo en los momentos más difíciles como:
aniversarios, fechas especiales, Navidad, vacaciones… será nuestro mejor apoyo al mismo y a su familia más cercana.
Procurar que no estén solos mucho tiempo.
Establecer con otros familiares y amigos cercanos ciertos “turnos” para que los padres se encuentren rodeados a menudo de personas que les apoyan.
Los padres en duelo se encuentran en un momento crucial en sus vidas y necesitan ¡COMO NUNCA! del cariño, consuelo y apoyo de sus familiares y amigos.
Están tan heridos tanto moral, mental, física y espiritualmente, que no tienen capacidad suficiente para tomar decisiones, incluso sobre cosas de menor trascendencia.
Sobre todo si el fallecimiento se ha producido de forma brusca y accidental, si han sido víctimas de violencia, asesinato, terrorismo o han estado desaparecidos cierto tiempo.
Los padres necesitarán mucho tiempo para asimilar la pérdida del hijo.
No hay que atosigarles con consejos o demandarles que tomen decisiones mas o menos inmediatas ante asuntos tan importantes como el cambio de domicilio, la venta de la vivienda, el reparto de bienes y objetos personales, cambiar de ocupación, ciudad o trabajo, etc., etc. Todo esto debe de irse solucionando poco a poco, ¡habrá tiempo para ello!.
Se les puede ayudar diciéndoles que no tengan prisa en tomar sus decisiones.
No les diga que se deshagan de la ropa u otros efectos personales del hijo antes de que estén preparados para ello.
Tampoco que tienen que deshacerse de los objetos que les traen recuerdos porque le prolonguen o provoquen más aflicción.
Escriba una carta, poema o tarjeta.
Con frecuencia se pasa por alto el valor de una carta o una tarjeta.
Padres que han pasado por una pérdida importante, han comentado que les ayudó mucho recibir algun escrito o carta de amigos y familiares, ya que podía leerla y releerla.
Una carta o tarjeta de consuelo puede componerse de solo unas pocas palabras, pero debe estar escrita con el corazón.
En ella puede decirle a los padres que se preocupa por ellos y que guarda gratos recuerdos de ese hijo, o puede explicarle cómo influyó este en su propia vida.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Las estrellas están tan lejos de la Tierra que sólo vemos puntos luminosos.
Lo mismo me sucede cuando me ubico ahora en el tiempo... estoy tan lejos de él que no puedo apreciar su tamaño ni su forma...
Estoy fuera del tiempo real... todo transcurre a otro ritmo...
Lo único que sé es que si me detengo va a ser peor.
Tengo que seguir aunque no sepa bien en qué dirección... Seguir...
Seguir a pesar de haberte perdido...
A la vez este seguir me da esperanzas...
Esperanzas de creer que algún día aprenderé a vivir con tu ausencia para poder disfrutar al fin de tu inmenso recuerdo.

Te amo profundamente... más allá de las estrellas...
mamá

martes, 25 de mayo de 2010

EL DUELO EN LOS NIÑOS

Los niños expresan la tristeza de modo diferente a los adultos; se puede observar en ellos cambios frecuentes de humor y puede haber una disminución del rendimiento escolar y alteraciones del sueño.
Se pueden distinguir tres etapas en la concepción de la muerte por parte de los niños: en la primera etapa, hasta los seis años aproximadamente, la muerte es algo reversible; en la segunda etapa, hasta los nueve años, el niño reconoce la muerte como algo irreversible, pero solo en el otro y no en él mismo; en la última etapa, a partir de los diez años, el niño comprende que la muerte también es irreversible para sí mismo.
Los niños sienten la necesidad de encontrar una explicación a las cosas que observan o de las que oyen hablar. Si uno los escucha, podrá darse cuenta de que hacen preguntas y buscan activamente lo que les hace falta saber. Por eso, desde muy pequeños se interesan por la muerte.
Ocultar la muerte a los niños pensando que el tema les puede resultar traumático es un reflejo de nuestros propios miedos. Sin embargo, no es necesario decirles toda la verdad de golpe, sino que puede ir preparándose el camino o esperar a que sean ellos quienes pregunten en función de sus necesidades.

PUEDE AYUDAR AL NIÑO QUE LOS ADULTOS:

Sean completamente honestos con él y no lo aparten de la realidad que están viviendo.
Respondan con sinceridad a todas las preguntas que les formule. Cuando no tengan respuesta es conveniente decirle que no lo saben y ofrecerle su propia opinión al respecto.
Le expliquen cómo ocurrió la muerte con palabras sencillas que pueda comprender.
Le proporcionen una mascota ya que puede ayudarlo a expresar emociones al aprender a cuidarla y jugar con ella.
Lo animen a expresar lo que siente, poniendo como ejemplo sus propios sentimientos. Se le puede decir: "Hoy estoy triste y por eso lloro. Me acuerdo mucho de... y lo echo de menos"
Le faciliten la expresión por medio del dibujo y de la palabra.
Le permitan la expresión de cualquier sentimiento, aunque puedan parecer contradictorios: que esté muy contento o muy triste.
Lo alienten a jugar con sus amigos y a pasar ratos divertidos sin sentirse mal.
Lo ayuden a recopilar objetos o recuerdos, como fotografías de la persona fallecida, para que disponga de un medio de canalizar sus emociones.
Lo acompañen en sus rezos y en sus oraciones, si lo pide.
No cambien su conversación sobre la muerte del ser querido cuando aparece en escena, sino que adapten el contenido de esta a su presencia.
Busquen el apoyo de un profesional especializado en caso de observar un aislamiento importante, conductas violentas en extremo, una disminución del apetito, miedos o preguntas reiteradas sobre la muerte.

jueves, 20 de mayo de 2010

¿POR QUÉ UN GRUPO PARA PADRES EN DUELO?

HORE SHAKUL Padres con hijos fallecidos. Padres en duelo.: HORE SHAKUL padres con hijos fallecidos: ¿POR QUÉ UN GRUPO PARA PADRES EN DUELO?

UNA DESPEDIDA INESPERADA

No me gusta pensar que nuestra nena se murió inesperadamente. Pero fue así, así lo siento y así lo escribo. Solo transcurrieron 5 días desde los primeros síntomas de una fiebre invernal, hasta el quinto día en el que murió en la UCI de un hospital, sin que hasta ese quinto y último día de su vida, se le diesen otro remedios que no fueran antitérmicos y jarabes para la tos.
La medicina y sus profesionales nos traen a la vida, ayudan a las madres a poder llevar a cabo el acto más vital, humano y natural de todos los que podemos llegar a realizar. En el caso de mi hija, también le robaron la vida y le privaron de todas las cosas que se disfrutan y se soportan durante el transcurso de la misma ; nos privaron a toda su familia, amigos, conocidos y desconocidos, de toda su esencia.

Ludmila tenía solo 10 años, su muerte es una realidad que no creo que únicamente el destino, pueda explicar completamente y convencerme de lo ocurrido durante esos días .

Tu familia te ama. MUUUUUAAAAAAAMMMM Siempre.

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Hoy no es un día cualquiera, o tal vez si que lo sea. Un día 19, seis meses atrás perdimos a nuestra hija. En un principio hoy podría ser un día especialmente doloroso, particularmente duro y largo. Aunque el tiempo transcurrido desde la muerte ha sido muy poco, las ayudas de otras madres nos ayudan a ir viéndolo de otro forma. No hace muchos días, una compañera que se ha curtido en circunstancias similares y que ha tenido a la vida misma como profesora de viaje, nos comentaba que los aniversarios del fallecimiento de su hijo habían dejado de ser los días rojos del calendario, los días en los que preferirías que no sonase el despertador, los días en los que querrías que las horas durasen 60 segundos. De que me serviría tener a mi hija los días 19 y percibir su ausencia el resto de días, como honraría y homenajearía a mi hija si sólo me afectase su ausencia los 19 de cada mes. Al final lo que comprendo es que a mi hija la recuerdo y me duele su ausencia todos los días, pares o impares. Al final lo que siento es que no puedo acariciarla todos los días del mes, domingo, lunes...... o aniversario. Al final lo que me unirá a ella los treinta días del mes, los doce meses del año y todos los años que tengan que venir, es tenerla presente, honrarla y hacerla partícipe de la marcha de nuestra familia compartiendo con ella nuestras penas y alegrías mediente los pequeños detalles y guiños de cada día.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¿POR QUÉ UN GRUPO PARA PADRES EN DUELO?

La muerte de un hijo es vivida por los padres como la pérdida del futuro, de las esperanzas, de los sueños.
Nosotros hemos sobrevivido a nuestra hija... sabemos lo devastador que es esto porque vivimos día a día con el infinito dolor que provoca su ausencia.
Sabemos también que cada uno lo lleva como mejor puede y no somos nosotros justamente los que disponemos de los únicos recursos para hacerlo de una forma digna.
No existen herramientas que puedan reparar semejante pérdida, por eso nos basamos exclusivamente en nuestra propia experiencia.
Al principio... los primeros días... las personas que te rodean intentan estar a tu lado... acompañarte...
La empatía en estos momentos se produce sin esfuerzo.
Poco a poco estas visitas (llamadas, mensajes, etc.) empiezan a espaciarse hasta desaparecer casi por completo.
Sólo unos pocos son capaces de continuar a tu lado.
En este punto quiero aclarar que no es nuestra intención hacer ningún reproche a nadie; pero la realidad, la nuestra, así lo fue demostrando.
Por otro lado, o por el mismo, tuvimos la necesidad de contactar con otros padres.
Estos padres nos ayudaron (y lo siguen haciendo) a continuar el curso de la vida como si de un río se tratase... con el dolor... con la pena... pero también con la esperanza.
Nosotros estamos aquí para compartir ese terrible dolor y para aprender a llevarlo lo mejor posible.
Contamos con la ayuda inestimable de varios profesionales que nos acompañarán a lo largo del camino.
Contamos además con un sitio propicio para realizar los encuentros.
Sólo falta contar con las personas.
Recibid un fuerte abrazo de Laura y Emilio.

martes, 18 de mayo de 2010

PARAÍSO

Yo sé que no hay un día
que al momento de despertarte
no es otra cosa sino mi nombre
lo que tu boca
en silencio proclama,
no es más que mi imagen
la que, aún entre bostezos,
todos tus pensamientos recorre.
Yo sé que a medida
que las horas transcurren
no falta la oración
en que, como una oración,
mi nombre invoques
buscando protección,
solución, salvación, sanación,
o, por qué no,
tan sólo una sonrisa cómplice,
el simple hecho que esté a tu lado
compartiendo
el mismo momento.
Yo sé que llegada la tarde
no falta el instante
en el que, escondida en tu soledad,
dejás rodar una lágrima
por tu mejilla,
mientras acaricias una foto mía
y que añorás
hasta los días que más te hacía renegar
no estudiando o no comiendo.
Yo sé que llegada la noche
tus ojos buscan una estrella
y me mandan tus cariños
y tus "dulces sueños, angelito".
Yo sé.
Yo sé todo lo que el lugar
más profundo de tu ser sabe,
yo no te pienso abandonar,
no te voy a dejar sola
un sólo momento.
¿Acaso no fue por amor
que por deseo de tu corazón
llegué a tu vientre
y por esfuerzo de tu vientre
aparecí en tu mundo,
un tiempo corto
pero por demás suficiente
para ganarme
un lugar de privilegio
en este cielo al que ahora pertenezco?
Entonces,
no sería tan descabellado pensar
que también por exceso de amor
cada día,
a cada momento
y a cada instante
no deje de acompañarte,
apareciendo en tu mundo,
ya sea secándote las lágrimas
o dándote el empuje para continuar.
Para así,
una vez recompuesta,
volverme a descalzar plácidamente
al lugar más seguro,
reconfortante y acogedor
que alguna vez conocí,
el paraíso,
tu corazón,
mamá.

Gito Minore

La marca queda en el alma

Ni la distancia ni los caminos distintos que recorramos serán obstáculo para que lo que nos une sea siempre tan maravilloso. La vida nos brindó el regalo más bello y completo.Gracias a la vida. Porque Ludmila
era la síntesis para los cinco sentidos...
Oído ..para escuchar sus risas, llantos , berrinches y el cristal de su cantarina voz
Sabor...para los dulces besos que bailan en los labios y se grabaron en el cerebro
Tacto...para las inolvidables caricias y abrazos de juegos , encuentros y despedidas tibias y suaves.
Los ojos que se regodearon con su belleza en aumento hasta lo sublime.
Olfato en el que quedara inpregnado por siempre su aroma único, suave, acre, almizclado y dulce cual miel...
Estará el hueco de mi brazo esperando el reencuentro iluminado.
Cómo brilla su luz!!!y su sonrisa!

Siempre a tu lado.
Abuela Ká

lunes, 17 de mayo de 2010

Dime por favor dónde no estás,
en qué rincón puedo no verte,
dónde puedo dormir sin recordarte
y dónde recordar sin que me duela.
Dime, por favor, dónde puedo caminar
sin ver tus huellas,
dónde puedo correr sin recordarte
y dónde descansar con mi tristeza.
Dime, por favor, cuál es el cielo
que no tiene el calor de tu mirada,
y cuál es el sol que tiene luz tan solo
y no la sensación de que me llamas.
Dime, por favor, cuál es el rincón
en el que no dejaste tu presencia.
Dime, por favor, cuál es el hueco de mi almohada
que no tiene escondidos tus recuerdos.
Dime, por favor, cuál es la noche
en que no vendrás para velar mis sueños...
Que no puedo vivir porque te extraño
y no puedo morir porque te quiero.

Jorge Luis Borges