¿POR QUÉ HORE SHAKUL? הורה שכול

Hore Shakul hace referencia al padre o madre que ha perdido un hijo.
Significa algo así como "padre desconsolado".
Es una palabra hebrea y su origen es bíblico.
Aparece en el capítulo 18, versículo 21, del libro de Jeremías.
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Este blog está dedicado a mi amada hija Ludmila.

Escribir me ayuda a mantener vivo su

recuerdo...

Igual que los comentarios que

vosotros dejáis.

Entre todos lograremos que su semilla de amor siga germinando .



viernes, 28 de enero de 2011

CUANDO ESTOY TRISTE...

El mejor regalo que puedes dar a tu hijo es una autoestima sana.
Los niños que se sienten valorados y que confían en sí mismos tienen una autoestima positiva.
Puedes ayudar a tu hijo a sentirse valorado al pasar tu  tiempo con él jugando, leyéndole libros o, simplemente, escuchándole. También puedes ayudar a tu hijo a sentirse valorado ayudándole a descubrir la persona que quiere ser. El éxito sigue a la gente que realmente sabe quién es.
De cualquier modo, la felicidad es mucho más que ser una persona exitosa. Ayuda a tu hijo a tener confianza en sí mismo para que sepa reaccionar ante los fallos, las pérdidas, la vergüenza... Vencer las dificultades es tan importante, si no más, que tener éxito o ser el mejor. Cuando los niños confían en sí mismos manejan mejor los sentimientos dolorosos como el miedo, la furia o la tristeza y ganan una seguridad interior que les ayuda a enfrentarse al mundo en que vivien.
Hablar con los niños sobre los sentimientos les enseña que es normal sentirse triste o enfadado o, a veces, tener miedo. Cuando los niños toleran mejor los sentimientos dolorosos se vuelven más libres para disfrutar de su mundo, para sentirse seguros de sus habilidades y ser felices.


Hay muchas cosas que pueden hacer que un niño se sienta triste: la muerte de una persona importante en su vida, una enfermedad grave o una ruptura familiar.
El amor de los padres ayuda a los niños a sentirse valiosos, les da seguridad en las cosas buenas de la vida y ayuda a desarrollar su autoestima.
Cuando los niños pueden identificar sus sentimientos de tristeza y dar sentido a las pérdidas que subyacen bajo ellos, desarrollan la autoestima necesaria para sobrellevarlo, aceptarlo y seguir adelante.

Nota para los padres extraída del libro "Cuando estoy triste" de Trace Moroney

Ludmila y Gael... Las personitas más importantes de mi vida... SIEMPRE

jueves, 27 de enero de 2011

LA IMPORTANCIA DE LOS CUENTOS

¿Sabías que cuando les leemos cuentos a nuestros hijos les estamos ayudando a estimular su lenguaje y su imaginación?
A través de ésta son dotados de nuevos recursos a los que podrán recurrir para aliviar la angustia que les produce, por ejemplo, el paso de la niñez a la pubertad, y experimentar sensaciones de bienestar y placer.
¿´Sabías que conseguimos relajarnos y relajarlos creando lazos más fuertes con ellos?
El escuchar cuentos los vuelve más reflexivos, ya que en éstos siempre encontrarán un mensaje que los lleve a comprender la forma en que deben actuar y a saber distinguir entre lo que está bien y lo que no.
Les ayuda a combatir sus propios temores.
Ya que en muchos de los cuentos se pueden identificar con las emociones de los protagonistas, y el conocer el desenlace y lo que le va ocurriendo a lo largo de la historia, les permite aprender nuevas formas de afrontar sus propios miedos.
Potencian su desarrollo intelectual.
Al contarles una historia logramos que entiendan las cosas con mayor rapidez.
Estimulan su memoria y sus ganas de expresarse.
Desarrollan sus capacidades de percepción y comprensión.
Aumentan su sensibilidad.
Las historias mágicas y llenas de aventuras despiertan en ellos tal interés, que terminarán amando la lectura.
Enriquecen su vocabulario.
Aprenden a escuchar y ponen más atención.
Los ayuda a conciliar el sueño y los prepara para un mejor descanso.

¿Cómo les contamos cuentos a nuestros hijos?

Con alegría y entusiasmo para atraer su atención y así conseguir que entiendan la historia y el mensaje.
Hacerlo siempre con la misma emoción aunque lo contemos una y mil vesces.
Los dejamos que participen a la hora de elegirlo.
Miramos juntos las ilustraciones.
No los obliguemos a continuar cuando estén cansados, ya que dejará de ser una actividad gratificante para ellos.
Los cuentos de hadas ahuyentan pesadillas y temores nocturnos.
Nuestros hijos adquieren seguridad en sí mismos cuando comprueban que el protagonista ha sido capaz de vencer al lobo o a la bruja.
Los que comienzan con la tradicional frase "Había una vez..." o "En un país muy lejano...", tienen el poder de transportarlos a reinos mágicos llenos de ilusión y fantasía.
Los cuentos populares que tratan temas y costumbres de nuestra sociedad los ayudan a conocer las tradiciones ancestrales.
Hay un cuento para cada edad
A los 2 años y medio empezamos con los cuentos ilustrados.
A los 3 años elegimos cuentos con pocos personajes, que relaten historias sencillas y con un lenguaje simple. No deben ser largos, ya que la capacidad de atención no está desarrollada a esta edad.
A los 4 años podemos incluir personajes fantásticos, objetos extraños que hablan y se mueven, países maravillosos o ciudades encantadas.
A los 5 años los niños prefieren personajes y situaciones más reales. Los protagonistas pueden ser niños como ellos con los que pueden identificarse. Esta es una buena oportunidad para introducir valores morales en las narraciones, precisamente gracias a esta identificación.
A partir de los 8 años se vuelcan por los libros de aventuras y detectives. Estos cuentos son muy útiles para trabajar valores como la empatía, la solidaridad, el amor, la tolerancia y el respeto.
A partir de los 12 años les fascina lo misterioso y desconocido. Podemos buscar novelas realistas que traten temas como el primer amor, los conflictos personales. Novelas que reflejan realidades de su entorno social y que pueden ser utilizadas para seguir trabajando y reforzando valores.
CON UN CUENTO ES MÁS FÁCIL HABLAR CON NUESTROS HIJOS.
TAMBIÉN DE LA MUERTE.

lunes, 24 de enero de 2011

¿ALGÚN DÍA SE IRÁ LA TRISTEZA?

Gracias Mariasa por compartir mi tristeza y mi esperanza...




Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.
Charles Baudelaire





¿DEPRESIÓN O TRISTEZA?

La muerte de un hijo es la mayor desgracia que puede ocurrirle a una persona.
Tener una familia, amigos, pertenecer a un grupo de ayuda mutua o a una determinada religión puede ayudarnos a llevar esta adversidad, porque de todos ellos podemos recibir compasión, apoyo y ganas de vivir.
De todos ellos y de nuestro interior, donde habita una impresionante fuerza natural llamada resiliencia.
El término resiliencia es de origen latino, pero curiosamente nos ha llegado a través del inglés. Se ha tomado prestado de la Física y remite a la capacidad de un objeto de encajar un golpe sin romperse.
Resiliencia es, pues, elasticidad, resistencia, superación, aplicada a los objetos y, en este caso, también a los humanos.
La resiliencia es la encargada de ofrecernos una nueva posibilidad. Nos permite, a pesar del infinito dolor, seguir andando, volver a construir y continuar el camino, por un tiempo incierto, con altos y bajos.
La tristeza es un sentimiento de vacío que sigue a la pérdida, nos va a acompañar durante todo el trayecto, que puede durar toda la vida, y se diferencia perfectamente de la depresión, ya que ésta pierde el contacto con el origen de la tristeza y uno deja de saber por qué está triste, por qué se siente mal.
La tristeza forma parte de nuestro proceso personal: no estamos enfermos, sólo estamos elaborando la prueba más dura que nos ha tocado afrontar en la vida.



Te amo princesa!
mamá

domingo, 23 de enero de 2011

PARA LUDMILA

Por encima de las copas
De los árboles más altos
Vuela buscando tu nido
Pájaro del amor.

Son tan pequeñas las torres
Los tejados, los caminos
Lejos, cada vez más lejos
Luz en el claro azul.

Entre las nubes tan blancas
Que acaricia el horizonte
El viento suspira historias
Fábulas de algodón.

Por encima de los montes
Y los mares de turquesa
Vuela, el rostro encendido
Llevas mi corazón



Este poema lo escribió mi hermano Diego.
Habla de su amor por Lu, que a pesar de ya no estar, será para siempre, o al menos, ese es el anhelo de mi corazón.

jueves, 20 de enero de 2011

SUFRIR ES HUMANO

No es que hoy esté especialmente mal o me sienta más triste.
Sólo que percibo que en mi afán de ser espiritual, he sido demasiado correcta y bondadosa en mis últimas entradas; he dejado de lado mis sentimientos malos, que, al fin y al cabo , no son más que la otra cara de la misma moneda.
¿Somos malas personas si dejamos fluir nuestras emociones negativas?
¿Cómo conseguimos trascender el dolor si no es experimentándolo también desde la ira, la rabia, la frustración y el llanto?
Somos seres duales, tenemos sentimientos positivos y negativos, y es de buena persona aprender a vivir con ambos.
El sufrimiento es parte de la vida.
El sentimiento de amor que despierta un hijo es infinito, por lo tanto, está bien pensar que perderlo desencadena en nosotros una reacción emocional de tal magnitud imposible de contener.
Ante esta pérdida es difícil elegir qué emociones sentir y qué emociones reprimir.
Respetar nuestras emociones nos permitirá vivir intensamente tanto en el dolor como en el placer.
Sólo tenemos que aprender a regularlas para ser capaces de guiar nuestros pensamientos y nuestros actos.
De esta manera no sólo honraremos la memoria de nuestros hijos sino todo el amor que ellos sembraron en nuestra vida.


Te amo princesa mariposa...
Hasta el infinito y más allá!

CARTA DE AMOR DE CRISTIAN WARNKEN A SU HIJO CLEMENTE

Clemente:

       Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar "mi jardín". Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo, alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que decías "pobre montaña". Llora tu nana, a la que llamabas "mi reina", "mi Karencita hermosa", piropero precoz. Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas. Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos, porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo, tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de "Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte. Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro lado del reflejo. Llora la canción "Cangrejito" del grupo Zapallo, que bailaste tantas veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello desorden. Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio, mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar. Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin. Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín. Lloran los tres cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que quedaran perfectos (y tu decías "perfecto"), adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas. Entonces, ¿ por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿ Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?

 

ESTAMOS AQUÍ PARA COMPLETAR EL UNIVERSO


martes, 18 de enero de 2011

¿QUÉ ES LA FELICIDAD?

Se suele hablar del camino de la felicidad.
Hay cientos de libros de autoayuda con este título. Es como si la felicidad fuera un lugar maravilloso al que hay que llegar a través de algún camino.
Nacemos con esa idea en la cabeza: la felicidad es un lugar al que hay que dirigirse.
Yo creo que el intento de encontrar el final de ese camino nos hace muchas veces sentirnos infelices, porque como no se llega nunca, no alcanzamos a percibir todo lo que nos rodea, es decir, lo que ya tenemos.
Quizás si intentáramos pensar que de todo lo que se trata es de la forma en que enfrentamos lo que nos pasa, seríamos concientes de que la felicidad forma parte de nosotros, a pesar del dolor.

TE AMO PRNCESA MARIPOSA...
SIEMPRE...




Ahora un cuento pare reflexionar...

El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tanquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.



•"¿Porqué no has salido a pescar?" le preguntó el industrial.


•"Porque ya he pescado bastante por hoy" respondió el pescador


•"¿Y porqué no pescas más de lo que necesitas?" insistió el industrial.


•"¿Y qué iba a hecer con ello?" guntó a su vez el pescador.


•"Ganarías más dinero" fue la respuesta. "De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo".


•"¿Y qué haría entonces?" preguntó de nuevo el pescador.


•"Podrías sentarte y disfrutar de la vida", Respondió el industrial.


•"¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?" respondió el satisfecho pescador.



domingo, 16 de enero de 2011

CASUALIDAD O CAUSALIDAD. SINCRONICIDAD

¿Has experimentado alguna vez el placer de encontrar a la persona exacta en el momento justo aparecida de la nada?
¿Recibiste la llamada de alguien del pasado del que no sabías nada pero que justo unos momentos antes habías recordado sin motivo?
¿Encontraste de casualidad ese libro que responde a tus dudas?
Esto es sincronicidad.
Es esa dimensión simbólica de la vida que nos brinda el "para qué".
La muerte de un hijo nos sitúa en un estado de extrema alerta  que nos permite sentir señales que hasta ese momento no percibíamos por falta de atención.
No es raro entonces que la mayoría de los padres que perdimos un hijo sintamos esto que no puede ser contestado desde nuestra lógica racional pero que nos otorga el sentido exacto de lo que el universo representa para nosotros.
Por un lado está el dolor que nos bloquea, por el otro el amor que nos pone en un estado de apertura y aceptación de esa fuerza universal que parece saber exactamente lo que precisamos y nos lo brinda generosamente.
Normalmente primero pensamos y luego sentimos. Estamos formados por prejuicios que no nos permiten ver sino lo que queremos ver.
La magia se desvanece bajo el peso de la razón sobre todo por el miedo a lo desconocido.
Cuando un hijo se muere dejamos de tener miedo, sólo podemos sentir.
Es ese "sentir" el que nos permite desvelar el significado de las señales y encontrar nuestra verdadera misión  en la vida.



Allí donde habitan las mariposas,
lo hacen también las hadas y los ángeles,
la verdad y la ilusión,
la alegría, el amor, la dulzura y la fantasía.
Los más bellos sueños y la esperanza.

sábado, 15 de enero de 2011

¿QUÉ ES LA ESPERANZA?

Cuando todo parece terminarse, cuando la vida parece haber perdido sentido y no hay más nada que hacer, surge la esperanza como recurso final para encontrar un nuevo rumbo y seguir adelante.
La esperanza es un recurso humano para sobrevivir, un detonante que vuelve a darle sentido a la vida.
Nos pone en marcha otorgándonos la fuerza y la voluntad que no encontrábamos.
Nos ayuda a soportar ciertos momentos en los cuales el dolor amenaza con destrozarnos el cuerpo y el alma.
Según el diccionario la esperanza es un estado de ánimo en el cual lo que deseamos es posible de alcanzar.
Nos hace sentir confianza .
En este sentido la esperanza puede compararse con la fe.
La fe nos da la seguridad de que Dios no nos da más de lo que podemos soportar porque quiere lo mejor para nosotros.
Aquellos que no creemos en Dios lo llamamos esperanza.
La esperanza repara el alma.
Debemos buscarla, crearla y aferrarnos a ella.
La esperanza es nuestro recurso final cuando parece no haber ningún recurso a nuestro alcance.





martes, 11 de enero de 2011

Tiempo para la pareja.

Cuando una pareja tiene que pasar por la situación de haber perdido a un hijo, afronta una de las situaciones más difíciles que puede abordar. Es un hecho que remueve los cimientos de la pareja y de los integrantes de la pareja individualmente. Las prioridades, la valoración de las cosas,….todo puede cambiar y no está garantizado que con los cambios se vuelva a alcanzar el equilibrio que existía previamente en la pareja. Individualmente se experimenta un comportamiento muy diferente entre las partes a la hora de transcurrir por el duelo, no me refiero a la cuantificación del los sentimientos básico en estas situaciones, como son el dolor y la tristeza, sino a otro tipo de sentimientos más elaborados y a como estos emergen.
A la hora de transitar por este periodo de nuestra vida, se puede llegar a desconocer a nuestra pareja, creyendo descubrir en ella aspectos que hasta ese momento habían pasado desapercibidos. Se pone de manifiesto que las recetas para vencer los miedos, superar el choque emocional no son los mismos, ni en tiempo ni en ejecución. Lo que puede desencajar todavía más las vías que habían transcurrido en paralelo. La superación colectiva del desastre es importante, pero me da la sensación de que en estos momentos las personas no tienen mucho más fuerzas que para agarrarse a su tabla de salvación, lo que en el fondo es básico para que en paralelo o inmediatamente después el barco se mantenga a flote, evitando que los dos se arrastren hasta el fondo.
Nos volvemos más sensibles, más vulnerables, más irascibles, más introspectivos,….cualquier cosa puede desestabilizar el frágil equilibrio .

Una Brisa de amor...

Cuando pienso en Ludmila, me gustaría tenerla presente para vivir la vida juntos. Disfrutar de tantas cosas que quedaron en el tintero esperando el momento adecuado para emocionarnos. No voy a contar con su presencia para revivir el pasado, ni para vivir el futuro juntos.
Los recuerdos me permiten en parte revivir el pasado, aunque a veces no consiguen plasmarlo con la cercanía y el realismo que querría, haciendo vanos mis esfuerzos por captarlos a través de mis sentidos. Parece que los cinco sentidos y mi mente no son capaces de reproducir con fidelidad la hermosura de una mirada, la ternura de un abrazo, o el dolor de un pellizco.
El futuro no existe, pero en el día a día principalmente mi mujer y yo intentamos construir puentes, lazos, cadenas que permitan interactuar entre nuestro presente y vida real y la eterna, atemporal presencia de nuestra hija. El amor es uno de los vehículos que presuntamente ayuda a ello, aunque ni tan si quiera puedo ponerle palabras al manual de uso que permite conducir ese vehículo.
Me gustaría poder disponer de ese vehículo para hacer partícipe a mi hija de todos los momentos que nos queda por vivir y para que los que la conocimos y la quisimos de alguna manera, fuéramos participes en nuestras vidas de su amor.
La vida seguirá y habrá momentos muy bellos y emocionantes en los que tendré la enorme suerte de poder sonreír con los que sonrieron con ella, abrazar sus miradas y ver en los destellos de sus ojos la pureza de la vida misma, de la vida de una niña que nos acompañara para siempre. Cuando esté trabajando, cuando juegue con Gael, cuando vea crecer a sus amigas,……cuando el paso del tiempo apacigüe nuestras vidas, sabré que Ludmila ha vivido ampliamente nuestras experiencias, nuestra vida será su vida a través de nuestros corazones.
Me gustaría pensar que a través del blog, de los encuentros de la asociación RENACER ZARAGOZA y de la amistad de las personas que han conocido a Lúdmila directa o indirectamente, millones de corazones tuvieran millones de pedacitos dedicados a millones de personas y causas bellas que se lo merecen en este mundo.
No a los corazones solos, no a los corazones rotos.
Sí a los corazones compartidos.


lunes, 10 de enero de 2011

GRACIAS GENTE!




La felicidad es a veces una bendición,

pero por lo general es una conquista.




viernes, 7 de enero de 2011

QUÉ NOS QUEDA DE ESTAS FIESTAS

Quizás nos sirva recordar que una buena manera de celebrar con nuestros hijos, es hacerles saber en nuestro corazón que bendecimos todo lo bello que nos dieron en su paso por nuestra vida.
Ellos han forjado parte de la persona que hoy somos. Ahora depende de nosotros cómo continuar andando.
Es necesario que esa parte de nosotros que vive triste por el duelo forme una alianza con esa otra que vive en el presente, para poder disfrutar lo que la vida nos ofrece hoy.
Una manera de honrar a nuestros hijos es estar lo más vivos que nos sea posible, porque como dijo Richard Bach "Existe una prueba ineludible de que tu tarea en este mundo no ha terminado: si estás vivo, no ha terminado".
Una manera sencilla de ligarse al presente y a la vida es servir; ayudando a los que hoy están, honramos a quienes ya se fueron y a nuestra identidad más honda.
Los humanos somos seres extraños... podemos cohabitar con el dolor más hondo por la pérdida del hijo que ya no está y a la vez sentir felicidad por el que nos queda.
Quizás debamos empezar a brindarnos espacios de soledad sin permitirnos aislarnos. No somos islas, somos continentes; nos contenemos unos a otros.
De allí viene la expresión "estar contento".
Nuestra tarea consiste en aprender a vivir con ambas partes.



NUESTRA TAREA ES EJERCER EL AMOR

"SÓLO POR HOY"

Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, seré cortés en mis maneras, no criticaré a nadie, y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí misma.

Sólo por hoy seré feliz con la certeza de que he sido creada para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en éste.

Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que así como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, la buena lectura lo es para la salud del alma.

Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo a gozar de lo bello y a dejarme conquistar por la bondad. Puedo hacer bien durante doce horas; lo que me abrumaría pensar que tengo que hacer durante toda la vida.



Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.

En tu mente están guardadas todas las imágenes...
¡Sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!


jueves, 6 de enero de 2011

Me has dejado impregnada de tí
con tu amor indeleble.

TE AMO PRINCESA
mamá

miércoles, 5 de enero de 2011

SIEMPRE TE AMARÉ PRINCESA MARIPOSA

LA IMPORTANCIA DE TENER AMIGOS

No lo digo yo. Lo han dicho muchos filósofos, antiguos y modernos, lo han confirmado investigadores norteamericanos: “La magnitud del impacto sobre la salud de una buena red de apoyos familiares y de amigos es similar a la que se obtiene dejando de fumar”.
La soledad origina angustias, relacionarse con otras personas ayuda a sobrevivir.
En lenguaje llano, lo que nos están sugiriendo, es la importancia de lo que los científicos Salovey y John Mayer llamaron “inteligencia emocional”.
Veinte años después, descubrimos que las personas con relaciones sociales  tienen un 50 por ciento más de posibilidades de sobrevivir que los ajenos al torbellino social.
La relación con los demás cura. El cuerpo en apariencia no cambia pero sus defensas sí.
Según comprobó la doctora Bernadette Boden de Columbia University sobre una muestra de 655 afectados por ataques cardiacos, la probabilidad de sufrir una recaída se multiplicaba por dos entre los pacientes más solos.
En consecuencia, cuando los amigos se juntan, se produce una cantidad mayor de oxitocina, de dopamina (estimula el amor y la ternura) y de fenilananina (genera entusiasmo y alegría), que reducen el estrés más agudo y más bien provocan sensaciones agradables y divertidas.

Por último:
Rie mucho.
La risa es el mejor remedio.
Un buen sentido del humor cura la mayoria de las enfermedades
(Sólo necesitas 14 músculos para sonreir mientras que para fruncir el ceño 64).


.

martes, 4 de enero de 2011

CUENTO PARA REFLEXIONAR...

Un viejo indio que estaba hablando con su nieto le decía:

"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión".
El nieto preguntó:
"Abuelo, dime, Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
"Aquel que yo alimente..."
 

lunes, 3 de enero de 2011

SALTA LA LUNA LU, AUNQUE TE PIERDA...





SALTA LA LUNA

Los días de verano se acercan
saltas la Luna
y te pierdes completamente.
Y ahora te dejan sola para afrontar sola el abatimiento
en la habitación vacía que una vez olió dulce
debido a todas las flores que deshojaste poco a poco
Porque elegiste estar sola
te gusta esa sensación?
Ahora el otoño ha llegado de nuevo
No puedes empezar
si todo está acabado
Cuando las nieves comienzan a caer
tu estás rodando con otro nuevo amante
Podrás pensar en las veces que me has dicho
porque tenemos que estar solos...
solo es una sensación.

domingo, 2 de enero de 2011

UTOPÍA

¿Y si todo esto fuera un horrible sueño?
Sé que algún día voy a despertar...
Ese día será el que cierre mis ojos para siempre... y vuelva a verte.


TE AMO PRINCESA
mamá

viernes, 31 de diciembre de 2010

EL VALOR DE LU...

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista norteamericano fue a la ciudad de El Cairo-Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles?- preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó:
¿Y dónde están los suyos....?
¿Los míos?- se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también... - concluyó el sabio.
La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.

"El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.
Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables...
como Lu".      
GRACIAS MI AMOR POR ENSEÑARME A VIVIR...


  

¿QUÉ PUEDES HACER HOY... EN ESTE MISMO MOMENTO?

Mira ahora que es lo que te gustaría experimentar en tu propia vida, y en el mundo...
Mira entonces si hay alguien para el que tú puedes ser la fuente de ese deseo...
Si quieres experimentar la paz, ofrece paz a otro...
Si deseas saber que estás seguro, haz que otro sepa que está seguro...
Si deseas entender las cosas aparentemente incomprensibles, ayuda a otro a comprender mejor...
Si deseas sanar tu propia tristeza o ira, busca sanar la tristeza o ira de otro...
Esos otros te están esperando ahora...
Ellos buscan tu guía, tu ayuda, tu valor, tu fuerza, tu entendimiento, y tu seguridad en esta hora...
Pero sobre todo, ellos te buscan por tu amor...
 


FELICES FIESTAS


miércoles, 29 de diciembre de 2010

MUERTOS O MORIDOS

La sinceridad infantil es la primera fuente de aprendizaje que los mayores despreciamos con necedad. Si se pregunta a un niño ¿qué es la muerte?, ¿Qué le ha pasado a la mamá de Bambi?, la respuesta es un claro: no sé. En cambio si un niño pregunta a un adulto, ¿por qué se ha muerto mi abuelita? Las respuestas suelen ser variopintas. Oscilan desde la evasión de la respuesta hasta la hipótesis del cielo-limbo-purgatorio-infierno.


La educación actual no prepara para la muerte.

Daniel, de seis años de edad, está enfadado con su hermano Javier (de cuatro años) porque no viene a jugar con él. Sus padres le han dicho, que su hermano ha muerto y ha ido al cielo, pero Daniel no acepta su ausencia, siente miedo y sentimiento de culpa, y cree que Javi no viene porque ha sido malo. También deduce que no viene su hermano porque no le quiere ya, porque si le quisiera de verdad, vendría.

Agustín de la Herrán Gascón, profesor de la Universidad Autónoma, cree en la necesidad de incluir la muerte como contenido educativo, en la etapa infantil: "Ante una experiencia trágica vivida por un niño, se puede hacer bastante más que consolarle o dejar pasar el tiempo, para que el problema se vaya solucionando más o menos solo, con jarabe de tiempo... Se deben enseñar los rudimentos de todos los saberes adultos desde los primeros años. La educación infantil es la más rica y creativa en cuanto a realizaciones y se debería comenzar a afrontar en esta etapa todos los temas de nuestra naturaleza. ¿O acaso no hay relaciones evidentes entre muerte, ciclos biológicos, educación ambiental, sexual...? Creemos que si desde las aulas no se incluye el tema de la muerte desde un contenido global y ordinario, no se estará enseñando a vivir completamente".

Los niños juegan y hablan de la muerte.

Los niños tienen miedos y temores, uno de ellos es el miedo a la propia muerte.
Depende de la edad. Los niños menores de 5 años no son capaces de formarse un concepto de la muerte, su percepción del tiempo y del espacio es muy limitado, en ellos prima el miedo de separación a la madre.
Los comprendidos entre 6 y 10 años muestran un mayor miedo a la mutilación y por último, son los mayores de 10 años los que presentan un miedo elevado a la muerte. Pero estos miedos son reforzados por el entorno cultural. Son miedos socializados.
Los niños hasta los 6 años de edad juegan a representar la muerte. Es el fruto de la observación.
Se "duermen" como hace el rey Mufasa en la película el Rey León.
El estado de sueño es la primera identificación con la muerte.
El niño comienza a asumir la realidad de la muerte y se defiende de ella a través de su creencia de que es capaz de influir sobre esa realidad.
Los niños pequeños descubren la muerte en su medio físico y social. La buscan por sus causas y la superan con rituales llenos de magia y fantasía. Son juegos de salvamento y resucitación mediante los cuales las heridas y los muertos se curan. Mediante estas simbolizaciones se superan egocentrismos, la culpabilidad se transforma en solidaridad y se comienza a elaborar el desarrollo de capacidades, como las de ayuda, compasión, ponerse en el lugar de otro...
Pautas de actuación para una eventualidad trágica
En su libro ¿Todos los caracoles se mueren siempre? se dan pautas específicas en caso de actuación para que los padres y maestros puedan explicar la muerte de alguien cercano a un niño.
Lo primero es la coordinación y coherencia para no entrar en contradicciones y pactar una versión.
La sinceridad y evitar el engaño es decisivo.
Dar una versión falsa carece de utilidad y sentido (se ha ido de viaje, etc..).
Permitir la expresión natural de sus emociones, sin estimularlas (tú lo que tienen que hacer es llorar) o reprimirlas (no llores más) ayudando a interpretarlas y a expresarlas.
Lo más adecuado es afrontar la realidad de forma tranquila, para favorecer desde la serenidad, el transcurso de las posibles fases de elaboración y aceptación de la experiencia de vacío y pérdida por parte del niño.
En situaciones extremas como es la percepción directa del cadáver, se recomienda como lo más natural y educativo hacer el esfuerzo de continuar integrando hasta el último momento al fallecido en la familia, contando con la participación del niño, y siguiendo las siguientes pautas:
Si el niño expresara su deseo de verle, el proceso debería revestirse de naturalidad, desde la libertad de los padres y el niño .Dejarle elegir, y respetar no sólo su palabra sino sus gestos dándole mucha importancia. Puede llegar a ser una experiencia intensa, y aunque inevitablemente triste, una tristeza disfrutada.
Deben acompañar al niño en este trance personas cercanas entrañables. Los padres si están en las mejores condiciones de serenidad o tranquilidad.
La oportunidad es buscar un momento de tranquilidad, si es posible de soledad ante la persona fallecida. Puede pedirse que nos dejen a solas con el niño y que no se interrumpa durante unos minutos para evitar interrupciones o interferencias o contaminaciones, con escenas de lloros o situaciones parecidas.
Reconocer que el fallecido está tan pero tan tan dormido como la Bella Durmiente, como Blancanieves, tan pero tan tan dormido que ya no nos puede mirar, no nos puede hablar, no respira, porque está como en el más profundo de los sueños.
Despedida, ya que si el abuelito, tío, vecina... ya no nos oye, podemos decirle adiós nosotros, expresar lo que quiera, quejarse, llorar, hablar bajito.
Si el niño llegara a despedirse se habría conseguido la primera fase de aceptación de realidad de la muerte.
Tratamiento saludable de la muerte
Introducir en los campos educativos un tema como este es sin duda controvertido.
Para Agustín de la Herrán la muerte como la vida entera ha de entrar en las escuelas y trabajarse en ellas desde la naturalidad y el rigor derivados de una buena formación.
¿O es quizá demasiado tarde para algunos? ¿Podría ser demasiado tarde para nuestra educación?

martes, 28 de diciembre de 2010

sábado, 25 de diciembre de 2010

¿CÓMO HABLAR DE LA MUERTE CON NUESTROS HIJOS?

Aunque evitamos hablar de la muerte con nuestros hijos, en algún momento de nuestras vidas, tendremos que hacerlo.
Se muere un familiar o un amigo,... ¿y qué les decimos?
¿Cómo podemos explicar lo inexplicable a los niños?
Lo que decimos a nuestros hijos acerca de la muerte o el momento que escogemos para hacerlo, dependerá de la edad que tengan. Y dependerá también de nuestras propias experiencias, creencias, sentimientos y circunstancias, puesto que cada situación que encaramos es de alguna manera diferente.
Los niños tienen consciencia de la muerte mucho antes de que nos demos cuenta. Casi todos los días ellos viven situaciones de muerte en los telediarios, periódicos, videojuegos, dibujos animados.
La muerte está presente en los cuentos de princesas, de hadas, etc.
La muerte es parte de la vida cotidiana.
Si les permitimos a los niños hablar con nosotros sobre la muerte, estaremos brindándoles la información que necesitan.
Podemos hablar acerca de todo con los niños. Y ¿por qué no de la muerte?
Los niños perciben todo, incluso cuando eludimos hablar de un asunto que nos afecta o que no sabemos cómo plantearlo.
Algunos padres prefieren no hablar de estos temas para proteger a sus hijos de las preocupaciones o posibles malos tragos.
Tampoco es prudente que se diga todo a los niños. Posiblemente no entiendan o no quieran saber. Para los temas delicados, tenemos que encontrar un equilibrio entre eludir y confrontar una información:

- Estar siempre abiertos a los intentos de comunicación de los niños;

- Escuchar, comprender y respetar los sentimientos de los niños

- Dar explicaciones sinceras, con sentimientos, breves y fáciles de entender

- Dar respuestas en un lenguaje sencillo y adecuado para la edad del niño

- Observar si el niño entendió la explicación y no dejarlo con dudas

Los estudios revelan que los niños atraviesan una serie de etapas en su entendimiento de la muerte. Los preescolares normalmente entienden la muerte como algo reversible, temporal e impersonal, como ocurre en los dibujos animados, por ejemplo.
Entre los cinco y los nueve años de edad, la mayoría de los niños comienzan a darse cuenta de que la muerte es algo definitivo y que todos acabamos muriendo, aunque abrigan la idea de que, de algún modo, podemos escapar de ella por medio de nuestro propio ingenio. A estas edades, los niños asocian la muerte con un esqueleto o con un ángel, y algunos de ellos llegan a sufrir pesadillas. A partir de los nueve o diez años de edad y durante la adolescencia, los niños empiezan a entender plenamente que la muerte es irreversible, y empiezan a elaborar ideas filosóficas acerca de la vida y la muerte.

Cómo explicar la muerte a los pequeños

El doctor Earl A.Grollman, en su libro Explaining Death to Children dice que la muerte se puede explicar mejor con términos muy sencillos. Según él, se debe explicar a los niños que cuando las personas se mueren ya no respiran, no comen, no hablan, no piensan y no sienten. Son como perros muertos que dejan de ladrar y correr, o como las flores muertas que ya no crecen ni florecen.
El libro también enseña que las ideas equivocadas de los niños acerca de la muerte pueden dar lugar a problemas. Algunos niños confunden la muerte con el sueño, especialmente si escuchan a un adulto que se refiere a la muerte empleando uno de los muchos eufemismos como "el descanso eterno", etc. Como resultado de la confusión, el niño puede empezar a tener miedo a dormir. Lo mismo puede ocurrir si el niño escucha que alguien se ha muerto a causa de una enfermedad. Los preescolares no saben distinguir entre una enfermedad grave o un simple constipado.
Cuando se muere alguien cercano a la familia, todos necesitan tiempo para asimilar la pérdida, incluso los niños pequeños.
Aunque no entiendan el sentido pleno de la muerte, se dan cuenta de que algo serio está ocurriendo.

Si mostramos abiertamente nuestro dolor, llanto y tristeza a los niños, sin expresar debilidad, ellos entenderán que la muerte es una pérdida que se siente profundamente y que es un proceso por el que todos tenemos que pasar.

Es importante ayudar a los niños a entender la pérdida y el dolor, y compartir sentimiento con ellos.

Nuestros propios sentimiento y actitudes sobre la muerte y pérdida de seres queridos se transmiten al niño, intentemos o no camuflar nuestros verdaderos sentimientos.
La forma en que hablamos y compartimos nuestras experiencias con el niño puede ser lo que más recuerde.

Elaborado por el Instituto Nacional de Salud Mental.NIH (National Institutes of Health).

martes, 21 de diciembre de 2010

¿ADÓNDE SE FUE LUDMILA?

La respuesta del cielo es un excelente referente, tanto desde el punto de vista cultural como transcendente. Puede ser un lugar tranquilo, donde hay paz, alegría, felicidad, o bien un estado (depende de la edad del niño) en que la persona ausente se siente feliz, no padece, sigue queriéndonos y nos protege.


ME GUSTA CREER QUE MI HIJA ESTÁ EN EL CIELO DE VAN GOGH


HABLAR DE LA MUERTE CON LOS NIÑOS

¿Nos hemos olvidado de la muerte?
Ese olvido es el que quisiéramos a veces, como si, no pensando en ella, pudiera desaparecer. Cada día la vislumbramos en la pequeña pantalla y en los periódicos, pero como es una muerte “lejana” no nos molesta excesivamente.

La muerte, y especialmente la muerte violenta, está presente, efectivamente, en un sinfín de relatos televisivos y cinematográficos. Pero se expulsa de la vida cotidiana. ¿Por qué
No es fácil aceptar nuestra extinción biológica y social y, al mismo tiempo, es inimaginable la vida sin la muerte. Expulsarla de la vida cotidiana es negar en cierto modo su presencia en relación a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. La muerte “virtual” nunca nos podrá interpelar del mismo modo que lo hace cuando de forma “real” irrumpe en el círculo de nuestros afectos.

¿Qué cambio de sensibilidad se ha producido en la sociedad para que la muerte y el duelo, que formaban parte arraigada de nuestra cultura, se minimicen y casi molesten?
Es bien sabido que nuestra sociedad consumista acapara gran cantidad de objetos innecesarios y/o inútiles. Eso nos “distrae” de todo aquello difícil o “feo”, como el sufrimiento, la vejez, las enfermedades, la muerte… Las situaciones límite nos colocan en una posición incómoda y molesta, completamente opuesta al modelo social dominante que antepone el “tener” al “ser”. Quizá por esa razón nos molesta, porque la muerte nos “desnuda”, nos invita a “soltar lastre”.

Llevados de la mejor intención, los padres tratan a menudo de evitarles a los niños el contacto con la muerte y sus rituales. ¿Es adecuado hacerlo así?
En principio, no. Evitarla no es una buena manera de hacer pedagogía de la muerte. Los niños han de poder incorporarse a los rituales por la muerte de una persona significativa para ellos. En todo caso, lo mejor es preguntarles cuál es su deseo; en este campo no hay recetas universales, y cada niño tiene su propio mundo interior.

También la escuela suele eludir el tema de la muerte.
Muchos profesores dicen no tratarlo por temor a la reacción de los padres, a si estarán de acuerdo o no.
En el terreno escolar constatamos avances significativos: cada vez más percibimos por parte de educadores y padres la necesidad de tratar el tema en la escuela. La reacción de los padres será positiva siempre y cuando haya habido un buen canal comunicativo entre ellos y la escuela.

¿Debería estar más presente en el currículo escolar? ¿En algún área determinada?
Desde luego, el tema de la muerte puede tratarse en el currículo escolar desde diversas áreas: sociales, naturales, religión, literatura… Y para los más pequeños, cantidad de cuentos brindan la oportunidad de hablar de la muerte y el hecho de morir con exquisita naturalidad.

¿Cómo habría que dar una noticia trágica, como la muerte de un familiar o un ser querido, a un niño?
Con dulzura, tacto, delicadeza… y ¡mucho afecto! Utilizando un contacto físico apropiado, evitando el uso de eufemismos, preguntando si tiene dudas, recordando a la persona fallecida… ¿Y quién es conveniente que dé la noticia? Preferiblemente los padres o el familiar más cercano; en todo caso, una persona emocionalmente próxima al niño, capaz de mostrarle su propia tristeza sin perder la serenidad. El lugar también es importante: un entorno tranquilo y conocido por el niño mitigará, de algún modo, el impacto de una noticia tan dura para él.

La muerte está ausente del discurso que se transmite a niños y jóvenes. Sin embargo, hay una larga relación de títulos que desde la narrativa infantil y juvenil pretenden tratar este tema. ¿Un cuento o una novela son una buena manera de abordarlo?
La buena literatura es una fantástica compañía y, si cabe, una excelente terapia. Me atrevo a afirmar que algunos cuentos y novelas, determinados libros de ensayo o autoayuda ejercen como bálsamo reparador en la herida que supone la ausencia de un ser querido.

Concepció Poch

domingo, 19 de diciembre de 2010

FUE EL TIEMPO QUE PASAMOS CON LUDMILA LO QUE LA HIZO TAN IMPORTANTE

Hay amistades hechas de risas y dolores compartidos... otras de la escuela... también están aquellas que nacen y no sabemos de qué o por qué, pero sabemos que están presentes.
Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo,
pero la verdadera amistad dura toda la vida.

Hay amistades profundas que nacen así.

Saint-Exupéry dice en El Principito:
“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”.
Pienso que el tiempo que pasamos con cada amigo es lo que lo hace tan importante.
Porque el tiempo “perdido” con amigos no existe, sólo es tiempo ganado.
Son recuerdos para toda una vida.
Por Lu, por Camila, Eire, Noelia y Daisy... y por Pierina, Nines, Mariasa y Rocío...
Por el tiempo compartido!!

                                               
                                   GRACIAS POR LAS MARIPOSAS !

jueves, 16 de diciembre de 2010

EL TABÚ DE LA MUERTE

En el mundo mueren 105 personas cada minuto…
¡Cuánto dolor!
Y mayor es el dolor cuanto menor sea la apertura a esta experiencia. Hoy la muerte es el gran tabú de nuestro mundo.
¡No sabemos ni siquiera cómo enfocar el tema!
Y la realidad es que si profundizáramos aunque sólo fuera un poquitín más en esta realidad, multiplicaríamos la intensidad de nuestra vida y la de los niños.

Afrontar la muerte para incorporarla a nuestra vida nos hace vivir con más intensidad, con más sensibilidad, con más belleza…
qué curioso ¿no?
La muerte da valor a la vida, a lo que hacemos, a lo que somos… invita al amor.
Y nosotros nos empeñamos en evitar esta sensación, para nosotros adultos y más aún para nuestros hijos creyendo protegerles.
Los niños de entre 3 y 9 años viven la muerte como la viven sus padres. Unos padres bloqueados por la muerte, dejarán en sus hijos esa huella, aunque no hablen de ello. Los niños lo aprenden como por ósmosis. Este contexto debería revisarse, por la salud de todos.
Pero en cualquier caso, cuando un niño pregunta acerca de la muerte, cuando saca el tema, cuando un día hablando del abuelito pregunta si no lo va a volver a ver hay que darles una respuesta sincera, la que nosotros creamos verdadera (si sienten que no se les dice la verdad, se asustarán y se imaginarán lo peor). No debemos adelantarnos en el ofrecimiento de datos, pero tampoco negarle información -desde su óptica, no desde la del adulto-. Lo que ocurre es que a menudo en este contexto hay un desfase: que el niño pregunta y que el adulto aún no tiene clara su postura frente a la muerte… y frente a la vida.
Dice el profesor de educación Agustín de la Herrán: “la cultura que no valora la muerte, no valora la vida y el tabú que envuelve este tema se refleja ineludiblemente en la educación como si así estuviéramos protegiendo a los niños cuando lo que realmente estamos haciendo es impedir que se vayan enfrentando en pequeñas dosis a las situaciones difíciles o críticas por las que, ineludiblemente, todos pasamos más tarde o más temprano. Llevar esto a la educación no es nada más que facilitar el espacio para que los alumnos puedan expresearse en momentos de sufrimiento, dolor o fracaso”.


Cinco apoyos para hablar de la muerte con los niños:

En la vida cotidiana pueden darse (o provocarse) situaciones que ayuden a ir cultivando actitudes para una vida (y una muerte) más consciente (hay quien dice que uno muere como vive…).
He aquí unos ejemplos prácticos.

■Ciclos vitales a partir de semillas: cultivar con ayuda del niño una planta de temporada, explicitando sus ciclos vitales.

■Pérdidas parciales: el extravío de un peluche, un juguete, cambio de casa en los mayores…

■El paso del tiempo: visitar unas ruinas o un yacimiento arqueológico…

■El cine: ver juntos El rey león reforzando que en la película se ofrece la confianza como un desenlace (tras desarrollar la independencia y la búsqueda de la felicidad, entre otros)

■Experimentos: quien crea en la vida después de la muerte, puede utilizar el agua-cubitos de hielo-agua para hablar del cambio de estado sin perder la esencia.


Paloma Rosado

miércoles, 15 de diciembre de 2010

TALLER DE CUENTOTERAPIA

Ese día volví a casa con un mapa...
Ahora tengo que ir descifrándolo para conseguir mi tesoro... pero ya tengo algunas pistas...
No es maravilloso?

martes, 14 de diciembre de 2010

¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA CONSUELO?

"La palabra consuelo es hermosa. Significa "ser con el que está solo"(solus).
Brindar consuelo es una de las maneras más importantes de cuidar del otro.
La vida está tan llena de dolor, tristeza y soledad que con frecuencia nos preguntamos qué podríamos hacer para aliviar los inmensos sufrimientos que vemos.

Podemos consolar a la madre que perdió a su hijo, al joven que contrajo sida, a la familia que se le incendió la casa, al soldado que fue herido, al adolescente que está pensando en suicidarse, al anciano que se pregunta por qué tiene que seguir viviendo.
No es fácil estar con un amigo que está sufriendo mucho. Nos hace sentirnos incómodos. No sabemos qué hacer o que decir, y nos preocupa saber cómo tenemos que responder a lo que escuchamos.

Nuestra tentación es decir cosas que salen más de nuestros propios miedos que de nuestra preocupación por la persona que sufre. A veces decimos cosas como: "Bueno, estás mejor que ayer", o "Pronto volverás a ser tú mismo", o "¡Estoy seguro de que superarás esta situación!"
Pero muy a menudo nosotros sabemos que lo que estamos diciendo no es verdad, y nuestros amigos también lo saben.
No tenemos que jugar juegos los unos con los otros. Podemos decir, sencillamente: "Soy tu amigo. Me alegra poder estar contigo". Y esto podemos decirlo en palabras, o con un toque de la mano, o en un cariñoso silencio...

Consolar no significa quitar el dolor, sino estar junto al que lo sufre y decirle: 'No estás solo. Yo estoy contigo. Juntos podemos llevar nuestra carga. No tengas miedo. Yo estoy aquí'.

Eso es consuelo.
Todos necesitamos tanto darlo como recibirlo.


Henri Nouwen. Pan Para El Viaje.

lunes, 13 de diciembre de 2010

A UN OLMO SECO - Joan Manuel Serrat



Dedicado a mi mamá que tanto amó y seguirá amando a su nieta Ludmila..
Su corazón... también sigue esperando otro milagro de la primavera...  

LA ETERNA AUSENCIA

Busco a Ludmila hablándole al viento con la esperanza de que quizás alguna de mis palabras llegue a sus oídos...
Lanzando besos al cielo, que ahora también es de ella...
Cantando las mismas canciones de cuna que la llevaban por sueños de cuentos y que al final no la devolvieron nunca...
Escribo para que ni siquiera el olvido me alcance y para que ella siga viva en los que me leen...
Pero a pesar de todo, el duelo sigue llevándome por un doloroso y largo camino que nunca se detiene... no tengo garantías de conseguir trascender el dolor... tampoco me importa... porque cada día me levanto y es un día más, que luego se hace meses...  y así pasarán los años de esta eterna ausencia...
Dicen que cuando somos capaces de emprender nuevos proyectos y volver a soñar... cuando volvemos a reirnos y a relacionarnos con nuestros amigos... nuevos o viejos... es porque hemos aceptado que nuestro ser amado... mi hija... ha muerto y no volverá...
No es mi caso...
Quizás no ría del todo y mis sueños no sean del todo bellos... pero tengo proyectos y amigos... la mayoría nuevos, aunque a algunos ya los conocía de antes...
Puedo recordar a mi hija con una sonrisa... con miles de esas de su marca registrada que embellecen cualquier oído, pero no puedo aceptar su muerte...
Quiero y necesito que vuelva a mi vida... aunque no me quede más remedio que aceptar que no será así... pero esto no es aceptar su muerte, es soportar que no hay "remedio" y seguir...
La muerte de Ludmila no es algo que yo pueda superar... sólo estoy aprendiendo a no morir con ella... pero el tiempo y todo mi trabajo sólo me demuestra que el dolor sigue lastimando desde infinitos lugares y con multitud de apariencias...
El dolor lastima y sangra todo el tiempo... aún cuando río... aún cuando soy capaz de trabajar en nuevos proyectos... sangra y duele...
Pero tengo que ser fuerte... no puedo permitirme perder frente al dolor, porque arrastraría a otros a los que también amo... especialmente a Gael... que es todo para mí... igual que Lu...
Está Emilio que significa tanto en mi vida... él estuvo y sigue a mi lado... es quien escucha mi dolor y seca mis lágrimas... quien busca respuestas a tanto sufrimiento... y a su vez... quien  logra emocionarme con su tristeza y dolor de padre.
Él me permite caminar aunque muchas veces no pueda, porque siempre me sostiene...
Están Mariasa y Katty siempre dispuestas a llevar parte de mi dolor... y otros amigos... grandes y pequeños amigos...
Y por fin está también la esperanza... esa que nos dice que mañana...
mañana será otro día...


Dedicado a Gael, Emilio y a todos mis amigos y compañeros de viaje... aunque hoy quería nombrar especialmente a estas dos

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Únicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo.
Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor.
John Brantner

martes, 7 de diciembre de 2010

LÁGRIMAS EN EL CIELO

QUEDA PROHIBIDO

La Asociación reunida

Alfredo Cuervo Barrero

Pierina, Camila y Jimena...
Gracias por este "achuchón" que tanto bien me hace...
LAS QUIERO!!

SEGUIR TOCANDO...

.El 18 de noviembre de 1995, Perlman salió al escenario a dar un concierto en el Lincoln Center en Nueva York.
Si alguna vez han asistido a un concierto de Perlman, han de saber que salir al escenario no es fácil para él. Cuando niño sufrió de polio, así que usa unos aparatos en ambas piernas y camina con la ayuda de dos muletas. Verlo caminar en el escenario, un paso a la vez, lentamente, es algo impresionante. Camina con dolor pero majestuosamente, hasta llegar a su silla. Entonces se sienta, coloca sus muletas sobre el piso, empuja un pie hacia atrás y extiende el otro hacia adelante. Se agacha y recoge el violín, lo coloca bajo su barbilla, asiente con la cabeza hacia el director de la orquesta y comienza a tocar. El público ya está acostumbrado a este ritual.
Pero ese día, algo salió mal. Justo al terminar uno de los primeros compases, una de las cuerdas de su violín se rompió. Se pudo escuchar cómo tronó. El sonido pareció un disparo. No cabía duda de lo que significaba ese sonido.
Perlman esperó un momento, cerró los ojos y le dio la señal al director de iniciar de nuevo. La orquesta comenzó y tocó a partir de donde se había quedado. Y tocó con tal pasión, tal fuerza y tal pureza… Tocó como nunca.
Parece imposible poder tocar una obra sinfónica con sólo tres cuerdas, pero esa noche Yitzjak Perlman se negó a saberlo.
Uno podía verlo modulando, cambiando, recomponiendo la pieza en su mente. En cierto momento, parecía como que estaba volviendo a afinar las cuerdas para sacarles sonidos que nunca habían emitido. Cuando terminó, había un impresionante silencio en la sala. Y luego la gente se levantó y hubo una explosión extraordinaria de aplausos desde todos los rincones del auditorio.
Entonces él sonrió, se limpió el sudor de la frente y dijo:


—Saben, a veces la tarea del artista es descubrir cuánta música se puede hacer con lo que a uno le queda.

Con la muerte de mi hija sentí que la música de mi vida también moría...
Pero con el paso del tiempo... un día... otro... y luego otros más... empecé a componer otra vez... un acorde... luego otro... y así hasta llegar a escuchar de nuevo mi melodía... No resulta fácil oirla siempre que quiero... pero si me concentro soy capaz de llevarla hasta mi corazón... ahí donde mora el dolor y la pena, pero también tantos y tantos recuerdos de Lu... y su amor...
Y es ahí donde encuentro la fuerza para seguir...
Porque como dijo Perlman, tengo que descubrir cuánta música puedo hacer con lo que me queda desde que ella no está.
 

LUDMILA... UN TROZO DE MI VIDA



GRACIAS ANABEL!!!